Café melancólico

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El Mundial 2014, la Copa América 2015 y sus consecuencias. Escribe Nicolás Perdomini (@NPerdomini).

El reloj de la notebook marca exactamente las 1:55 AM. Y acá estoy yo, de frente a ella y ella de frente a mí. En minutos se cumplirá el primer par de horas del jueves y me encuentro a las afueras de la ciudad hundido en un mar de silencio.

La noche está fresca, no hay tránsito en la ruta, los perros duermen y hay algún que otro grillo trasnochando como yo. El silencio, como todo, tiene sus pros y sus contras. Y en esta ocasión me juega una mala pasada. En mano, un café recién preparado. En mi mente, recuerdos me atacan. Me desbordan como Schurrle a la defensa argentina y me golpean como Gotze a un país entero.

Trato de irme a dormir pero no puedo de ninguna manera. Apenas cierro los ojos y veo a Higuaín clavándola a un ángulo. Me despierto y ahí me aparece Lionel poniéndola al lado del palo. No hay caso, che. Hoy es otra de esas noches donde el pasado vuelve a mí. Usted me dirá que estoy loco. Y yo no lo voy a contradecir.

Mario Gotze y la pesadilla argentina.

Voy al baño, me mojo la cara e intento mirarme al espejo. Pero no puedo, porque allí aparece Palacio y define por debajo de Neuer. Y Gotze… Gotze en un principio no se atrevió a aparecer en mis recuerdos. Pero lo forcé a que dé la cara y ahí está, enviándola muy por arriba, tan arriba que cuando la pelota cae golpea fuerte como la realidad.

En un par de meses se van a cumplir dos años de aquel Mundial que nos ilusionó a cada argentino. Incluso a los que nunca en su vida vieron un partido de fútbol. ¿Y qué quiere que le haga? No lo puedo superar. ¿Estaré enfermo por el fútbol? ¿Realmente seré un loco? ¡Y mi viejo que no deja de roncar! ¿Cómo puede dormir? ¡Perdimos la final del mundo! Ok, está bien. Nos vamos a ir a dormir. Mis recuerdos y yo.

Antes de terminar, debo confesar una de las peores decisiones de mi noche: El café. Me despabilé. Estoy tan despabilado como Alexis Sánchez en el último penal de la Copa América. ¡Uf, ahora esa final! Me resigno. Será una larga noche melancólica.

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