Golpecito a la madurez

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Álbumes de figuritas y otros recuerdos. Escribe Nicolás Perdomini (@NPerdomini).

Postergó la alarma en cuatro ocasiones.

A Ángel, de 27 años, le costaba siempre arrancar la semana. Y esta dificultad era aún más notoria en las mañanas en las que la temperatura apenas rozaba los 10°. Para colmo días atrás los noticieros informaron que se aproximaba el invierno más frío de los últimos años. “La puta madre, espero que estén contentos los fundamentalistas del invierno”, había mofado esa tarde con mate en mano frente al televisor de su living.

Camina, Ángel, camina. Por la Avenida Santa Fe va rumbo a un nuevo día laboral. Horas antes, mientras batía su café, había chequeado en el noticiero de la mañana que la línea D del subte se encontraba interrumpida por lo que no tenía más remedio que ir al trabajo en colectivo. El 39 lo dejaba a diez cuadras de su oficina.

Pocos metros después de haber bajado del transporte, tanteó el bolsillo trasero de su jean color mostaza y notó que le faltaba su tableta habitual de chicles. Apenas identificó un kiosco, ingresó en él.

En aquel local, a pocas cuadras de la famosa Avenida 9 de Julio, su día cambiaría por completo. En el mostrador se hallaban pilas de álbumes de figuritas del próximo Mundial de fútbol listas para ser atacadas por los jovencitos. Sus ojos brillaban cual sol radiante y la mente, a la velocidad de la luz, lo ubicaba en aquellas tardecitas de otoño de la infancia en su pueblo natal.

El álbum que es furor en estos días.

La imagen de su padre cuando llegaba a casa luego de una extensa jornada laboral con paquetes de ‘figus’, los retos de su mamá por los papeles que dejaba en la alfombra de su habitación y las discusiones con sus compañeritos de primaria sobre el valor de las mejores cartas, golpeaban en seco su madurez una y otra vez.

En aquellos tiempos Ángel era un hábil negociador, no regalaba nada. ¡Pobre del que quería darle apenas una figurita por Zidane! ¡Ni loco! Por lo menos tres, y más o menos buenas. Que a ningún descarado se le vaya a ocurrir ofrecer al defensor de Marruecos, al arquero de Camerún y al 3 de Arabia Saudita por el gran Zinedine.

Señor, ¿está bien? Señor. Señor. Señor.

Sí, sí. Perdón.

Son $10 por la tableta.

¿Qué tableta?, preguntó con cara atontada.

“Si llevas tu infancia contigo, nunca envejecerás”, Tom Stoppard

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