El otro Diego

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Diego Simonet puso a Argentina en lo más alto del deporte mundial. Escribe Gabriel Gomez (@Gabigomez21).

El “Chino” Simonet hizo historia en la final de la Champions League de handball al coronarse campeón con su equipo, Montpellier de Francia, y ser elegido como el mejor jugador del partido.

El nombre “Diego” no estará en los libros de los deportistas argentinos que han hecho historia en el mundo sólo por Maradona. El segundo de los tres hijos que forman la familia Simonet traspasó cualquier tipo de barrera desde que llegó a Europa y se plantó de igual a igual ante los mejores jugadores del mundo para escribir su propia página.

El central es una pieza clave de su equipo, así como lo supo ser Maradona en el Napoli, como lo es Lionel Messi en el Barcelona y como el mismísimo Emanuel Ginóbili en San Antonio Spurs. Sí, alcanzó ese nivel de reconocimiento y es totalmente digno de ser comparado con nombres de ese calibre que son los mejores en lo que hacen. El handbolista se metió entre los deportistas más grandes de la historia argentina y no solo por haber conseguido ese título tan importante, sino también por lo que representa para este deporte en el país.

Así como en su época miles de jóvenes soñaban con imitar a Juan Manuel Fangio, Guillermo Vilas, Gabriela Sabatini, Hugo Conte, Luciana Aymar y/o Agustin Pichot hoy otros tantos chicos se inician en el handball gracias a lo que representa Diego Simonet en una cancha, ya sea con la camiseta del Montpellier o con la albiceleste. Actualmente el balonmano en Argentina se encuentra en pleno desarrollo y crecimiento y es por eso que lo de este chico tiene tanto mérito, porque pasó de jugar de forma totalmente amateur a levantar el trofeo más importante del mundo a nivel clubes.

Fue elegido MVP del torneo por varios motivos pero el principal fue el de ser el conductor del conjunto francés a lo largo de toda la competencia y fundamental en momentos decisivos con el aporte de goles. En octavos de final marcó el tanto con el que vencieron al Barcelona de España, quien era el máximo candidato del campeonato, en cuartos fue clave ante Flensburg de Alemania y en la final fue el máximo goleador del encuentro con seis anotaciones, lo que lo transformó en el mejor de los suyos y del certamen.

Con este título, sumado a la distinción personal, Simonet se convirtió en el jugador de handball más grande de la historia argentina, por encima del gran Eric Gull. Con solo 28 años y un largo camino por recorrer el “Chino” puede aportarle mucho más al handball local, ya sea a través de sus actuaciones en Francia o con “Los Gladiadores”, con quienes logró muchas cosas importantes y que también fueron un factor fundamental para la evolución del deporte en tierras nacionales. Argentina, una vez más y como tantas otras veces, se ubicó en la cima internacional. Y fue por el otro Diego.

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