El arte callejero no es delito

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¿Cuántas veces un par de jóvenes alegraron tu día con una obra teatral en un transporte público? ¿Cuántas otras elegiste frenar el paso para escuchar la melodía que salía de un instrumento a cambio de una colaboración en la calle?

Si alguien buscara la definición del arte callejero en internet se va a encontrar con que es una actividad totalmente ilegal pero muy habitual en la mayoría de los países. Argentina no es la excepción y por suerte cuenta con una gran cantidad de artistas que buscan ganar dinero en estos momentos difíciles a través de lo que aman hacer.

¿Cuántas veces un par de jóvenes alegraron tu día con una obra teatral en un transporte público? ¿Cuántas otras elegiste frenar el paso para escuchar la melodía que salía de un instrumento a cambio de una colaboración en la calle? ¿Quién no se sorprendió con la habilidad de un muchacho/a que hacía malabares con clavas de fuego en un semáforo? A la hora de realizar un análisis estas son apenas unas pocas preguntas que se me vienen a la cabeza, es más, creo que podría extenderme aún más pero no lo considero necesario para ampliar mis argumentos. Ahí van.

Siempre fui un gran admirador de los artistas, pero no solo los exitosos y reconocidos que aparecen en la tele, una pantalla de cine o en la cartelera de una obra teatral. Con el correr de los años, y quizá teniendo en cuenta las dificultades para aprender algún tipo de arte sumado a la timidez que me invade, me llamaron mucho la atención los pibes y pibas que tienen agallas para pararse frente a un público y desempeñarse sin miedo a hacer el ridículo.

Además, me tocó vivir toda mi infancia y adolescencia con un amigo muy particular, al cual quiero utilizar de ejemplo para hablar del arte callejero en general. Él es Matías, el típico cara dura que se prendía en todas, el sociable, el que no le tiene miedo a nada. Crecimos juntos y ambos sabíamos para que lado íbamos a orientar nuestras vidas cuando termináramos el colegio. Uno a teatro y el otro al periodismo.

Dos carreras muy distintas pero que tienen mucho en común. Un periodista y un actor tienen que sacarse la maldita timidez de encima para encarar a un público/protagonista, y en ambos casos es muy difícil llegar a la élite. Hoy cada uno persigue sus sueños desde el lugar que puede. Uno busca crecer desde su pequeño medio mientras el otro intenta ganar su plata y experiencias actuando en los subtes, por ejemplo.

Una frase que cada vez toma más fuerza en la sociedad

La vida del artista callejero no es sencilla, no ganan fortunas ni andan en autos cero kilómetros. Algunos tal vez se juntan sus pesos para tomarse una birra con los amigos el fin de semana, y seguramente alguno dirá: “Búsquense un laburo de verdad”. Son muy pocas las personas que pueden trabajar de los que les gusta y ganar dinero. Si a eso le sumas una sonrisa de la gente o una expresión de admiración ya sea con actuaciones, canciones, murales o malabares en un semáforo dudo que exista una mayor satisfacción. El propio Matías me comentó: “El arte callejero es hacer algo que te gusta libremente en la calle a cambio de una colaboración. El reconocimiento de la gente me llena de alegría, me transmite muy buena energía y eso es muy lindo.”

Desde el actual gobierno buscan bloquear el arte callejero, no quieren permitirlo y por eso se hicieron marchas, las cuales no salieron en los grandes medios, en donde se reclamó la libertad para los artistas. Desde estas pequeñas palabras uno trata de apoyar a todos los Matías para que continúen disfrutando de su trabajo y sigan haciéndolo sin ninguna restricción. El arte callejero no es delito.

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Gabriel Gomez
Gabriel Gomez

Periodista.

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