El fin de la tormenta

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Alumni se coronó campeón y puso fin a 17 años en los que tuvo que navegar sobre aguas turbulentas. Tiempos donde el sol no tenía lugar para asomarse.

Luego de 17 años de tormentas, Alumni volvió a coronarse campeón del Top 12, el torneo más importante de Buenos Aires, tras vencer a Hindú 26-17 en un partido apasionante.

Fueron varios los años en el cual el equipo de Tortuguitas se quedó con las manos vacías. Pasaron dirigentes, entrenadores y jugadores; junto a ellos cinco finales, tres semifinales y unos cuartos de final. Nadie pudo lograr repetir la campaña de 2001.

Mientras una gran parte de las personas esperaba por la definición de la Copa Libertadores de América entre los dos equipos más grandes del fútbol argentino, River y Boca, a minutos de ahí se estaba por definir el campeón del rugby de Buenos Aires. El reloj marcaba las dos de la tarde en La Catedral, mientras los hinchas ya estaban dándole color a la atmósfera. Banderas con dedicatorias a su clásico rival, a jugadores y cuerpo técnico. Bombos, trompetas, papelitos, globos.

Con el pasar de los minutos, las tribunas se fueron completando de gente, una marea roja y blanca ocupaba el sector derecho, mientras el sector izquierdo lo hacía una marea azul y amarilla. Todos en paz.

Los minutos corrían sin parar, el partido fue ganando más tensión y emoción por parte de ambos. Se rompió de sorpresa a los 14 minutos del segundo tiempo, momento en el que Martín Cancelliere interceptó un pase a la punta y terminó debajo de los palos. Sin ser superior, el Elefante (Hindú) se puso a dos puntos.Por primera vez, el equipo de Don Torcuato no mostró ese instinto asesino que lo caracteriza: atacar en el momento propicio; no tuvieron los dientes afilados para llevarse el mundo por delante. Alumni tambaleo por la cornisa pero no se cayó: resistió con la defensa, se encontró con una oportunidad y no la dejó pasar. No podía ser otro que su apertura, Luizzi Díaz, la figura de la tarde, quién terminará apoyando en el ingoal rival y desatará, después de 17 años, el desahogo de toda su gente.

Este título es una satisfacción y un desahogo para varios jugadores emblemáticos de la institución, que desde hace un tiempo que buscaban coronarse con su club y no lo lograban. Uno de los casos más destacados es el de su capitán, Tomás Passerotti, quien había participado de las finales de 2011 y 2017 -perdió contra el

SIC e Hindú- y que ahora pudo darse el lujo de levantar el trofeo más importante de Buenos Aires. ​ “Después de tanto sufrimiento y recambio nos merecíamos este campeonato​”, le contó emocionado en una entrevista al diario Clarín.

Compromiso y actitud fueron las bases que estimularon a los jugadores y cuerpo técnico para consolidar su juego y se jacta de ser el único club que, tras ascender a la Primera División, nunca descendió. El título de Alumni llegó luego de atravesar un periodo de recambio, que lo estuvo alejado de los primeros planos de la URBA.

Durante ese trayecto, el conjunto de Tortuguitas tuvo que enfrentarse a varias tormentas: cinco finales (SIC e Hindú), tres semifinales y unos cuartos de final. Todas perdidas.

A esta vieja guardia de Alumni que resultó fundamental para conquistar el título se le sumaron algunos jóvenes valores. Quienes no solo sumaron dinamismo en el juego, sino también un poco de luz dentro de tanta oscuridad. Como es el caso de su apertura, Joaquín Díaz Luzzi, surgido de la camada de 1994, quien había arrancado el año como suplente. Otro caso emblemático es el de Gaspar Baldunciel, quien se desempeña como hooker en la primera “​desde que soy chico que soñé con este momento. Es algo que no se puede explicar con palabras ​“, sostuvo entre lágrimas.

Otra de las claves que le permitió al conjunto de Tortuguitas quedarse con el trofeo de Top 12 fue la locura y la pasión que tienen muchos de sus jugadores. “​Jugar para este club es lo más grande que hay”, ​dijo Gaspar.

Un club que durante muchos años tuvo que navegar sobre aguas turbulentas. Años donde el sol no tenía lugar para asomarse. Un club que luchó contra varias tormentas. Un club que es definido por sus socios como “raro” porque lo único que se práctica es rugby. Y es por eso que se genera un fuerte sentimiento de pertenencia. Las palabras de Van der Ghote reflejaron ese sentir: “Para sobrevivir se necesita mucho esfuerzo de todos. Este es el resultado. Es un sueño”.

Matías Rodríguez
Matías Rodríguez

Redactor.

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