El renacer de Holanda

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De la mano de Ronald Koeman, el resurgir naranja parece ir más rápido de lo esperado.

Después de alcanzar el tercer puesto en el Mundial de Brasil 2014, la selección de Holanda debió atravesar una crisis que la dejó afuera de dos torneos: Eurocopa 2016 y Mundial 2018. Con un plantel que no supo renovarse a tiempo y con tres seleccionadores diferentes -Guus Hiddink, Danny Blind y Dick Advocaat- en menos de cuatro años, los neerlandeses deambularon en las eliminatorias para ambas competencias jugando un fútbol muy distinto al juego vistoso al que la Orange siempre acostumbró.

A principios de 2018, Ronald Koeman fue designado para reconstruir al seleccionado. El defensor más goleador de la historia contaba con buenos antecedentes a nivel clubes, pero venía de ser despedido del Everton inglés por malos resultados. Del subcampeón de 2010 solo quedaba Wesley Sneijder, aunque una vez que alcanzó el récord de presencias (134) se retiró del equipo, sin llegar a disputar la Liga de Naciones. Tanto Robin van Persie como Arjen Robben dejaron la selección en 2017, después de no poder clasificar a la Copa del Mundo.

La primera decisión que tomó Koeman fue nombrar capitán al defensor central Virgil van Dijk, a quien ya había dirigido en Southampton y por quien Liverpool había pagado 75 millones de libras en enero (nunca se había pagado esa suma por alguien de su puesto). Cuando el sorteo de la Liga lo emparejó en el mismo grupo de Francia y Alemania, el objetivo de este año que aparentaba ser de transición pasó a ser evitar el descenso en la nueva competición.

El debut fue una derrota 1 a 0 en Ámsterdam contra Inglaterra en un amistoso, pero el equipo recibió críticas positivas porque se notó algo distinto a lo que se venía viendo en los ciclos anteriores. El estilo de juego ofensivo que pregona quien fuera discípulo de Cruyff en Barcelona fue aceptado rápidamente por los neerlandeses. En los amistosos previos a la “Nations League”, Koeman les dio rodaje a varios futbolistas jóvenes, hizo debutar a doce jugadores en la Orange e implementó un juego de tenencia y presión alta, alternando la táctica empleada entre un 3-4-3 (con Stefan de Vrij de stopper) y un 4-3-3 (sin de Vrij).

En la primera edición de la Liga Europea de Naciones, Holanda ganó su grupo y clasificó a las finales que se jugarán en Portugal en junio próximo. Una derrota como visitante en Francia, un 3-0 de local frente a Alemania en la que fue la mejor demostración de fútbol brindada por los holandeses en los últimos cuatro años y un 2-0 ante el último campeón del mundo en Róterdam le permitieron llegar a la jornada decisiva dependiendo de sí mismos.

En Alemania no perdieron la paciencia ni cayendo 2 a 0. Un descuento de Quincy Promes cerca del final y un gol de volea de Virgil van Dijk en tiempo adicionado pusieron el 2 a 2 definitivo. Holanda y Francia terminaron con 7 puntos, pero los resultados entre sí les sirvieron a los holandeses para clasificar a la siguiente ronda por encima de los ganadores de las últimas dos Copas del Mundo.

Con van Dijk -uno de los centrales de mejor actualidad- como líder, acompañado por Matthijs de Ligt (central de Ajax pretendido por Barcelona) y de Vrij en defensa; el versátil Wijnaldum y el joven talentoso Frenkie de Jong en el mediocampo y el habilidoso Memphis Depay en la delantera, Holanda encontró un equipo confiable para los próximos años. Si bien no tiene las características de un centrodelantero neto, Depay dejó de ser el jugador de banda que era al principio de su carrera para jugar en el centro del ataque. Y bastante bien lo está haciendo, ya que fue el goleador de los de Koeman con 5 anotaciones en 9 partidos este año.

Esta renovación despertó a un seleccionado que hasta hace menos de un año no tenía rumbo. Con un plantel joven y un director técnico que tiene la capacidad para manejarlo, el futuro de la Orange es prometedor. Toda persona que alguna vez haya disfrutado de ver jugar a la selección neerlandesa encontró un motivo para sonreír.

Guido Antonelli
Guido Antonelli

Periodista.

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