Informe especial: La grave situación de Venezuela

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87% de pobreza y 14.000% de inflación. La crisis que atraviesa Venezuela contada por un venezolano. 

Un alto dignatario eclesiástico venezolano acaba de señalar que Nicolás Maduro es un personaje peligroso, por ser incapaz de gestionar, desde la presidencia de su país, a Venezuela. Porque no tiene las condiciones de preparación, ni los conocimientos mínimos requeridos para ello. En otras palabras, porque no está dotado de las condiciones necesarias para la responsabilidad que tiene en sus manos. Como esto es así, no es sorpresivo que, de pronto, hayan comenzado las explosiones y problemas en los sectores más sensibles de la sociedad venezolana. Entre ellos, nada menos que en el sector de la salud.

Desde hace casi un mes, Nicolás Maduro enfrenta una muy extraña rebelión: la de las enfermeras de su país que protestan insistentemente por la falta de medicamentos e insumos imprescindibles para poder atender y tratar a los pacientes en los hospitales. A lo que adicionan reclamos salariales que, en un país cuya inflación cerrará en el 14.000% anual, a fines del año en curso, son absolutamente inevitables.

En pocas palabras, las enfermeras venezolanas no pueden ejercer su profesión con responsabilidad y tampoco pueden vivir con dignidad. Si el grave conflicto existente no se resuelve, los médicos y enfermeras amenazan con renunciar masivamente a trabajar en el sector público. Los medios locales sugieren que el 60% de las enfermeras podrían de pronto dar ese duro paso.

Situación realmente crítica en Venezuela.

En los hospitales venezolanos no hay camillas. Ni insumos. Ni medicamentos. Tampoco, con frecuencia, hay electricidad. Ni agua. La situación es entonces, simplemente, de horror.

Lo que ocurre con los salarios de las enfermeras evidencia el desastre. En promedio esos salarios están en un orden de los 5 dólares mensuales. En esencia, lo que de pronto está en juego es nada menos que garantizar el derecho a la vida y a la salud. Nicolás Maduro se rasga las vestiduras sugiriendo que es víctima de una “agresión económica”. No es así. Es tan sólo víctima de su enorme incompetencia, con la que castiga constantemente a sus connacionales.

“¿Cómo vamos a pagar si no hay monedas?” Es una de las preguntas que se hacen muchos venezolanos desconcertados ante una nueva reconversión que eliminará cinco ceros de la divisa local, el bolívar, en momentos en que el país enfrenta una profunda crisis con hiperinflación y falta de efectivo.

El presidente Nicolás Maduro había fijado la reconversión en un primer momento para junio, luego para el 4 de agosto y anteanoche dijo que la medida se implementaría el 20 de agosto. Además, informó que se eliminarán cinco ceros del bolívar y no los tres que estaba previsto borrar inicialmente.

“La guerra criminal se llevó el cono monetario -conjunto de monedas- de Venezuela, se llevó el billete de los venezolanos, pero se acabaron las mafias, les quemamos el billete en las manos”, expresó Maduro con su habitual tono triunfalista.

Aunque el mandatario insistió en que el “bolívar soberano” entrará en vigor el 20 de agosto, algunos analistas prevén que el proceso podría prorrogarse nuevamente debido a que es muy corto el plazo para repartir los nuevos billetes en todo el país y preparar a los bancos y a la población.

Una lamentable imagen cada vez más habitual en Venezuela.

“Esto es una locura, porque tres semanas antes del inicio de la reconversión no le han enseñado al pueblo cómo quitarle cinco ceros a la moneda, y ¿dónde están los billetes?, y ¿cómo pagamos?”, indicó molesta Laura Pérez, un ama de casa de 55 años, mientras recorría un pequeño mercado callejero buscando alimentos a bajo precio.

“Lo que están haciendo es quitarle los ceros, pero todo continúa igualito”, afirmó Asdrúbal González, un carnicero de 66 años, al reconocer que no cree que las medidas anunciadas detengan el vertiginoso avance de los precios que mantiene postrados a millones de venezolanos que tratan de sobrevivir con un salario mínimo de menos de dos dólares al mes en medio de la peor crisis en décadas.

“Es grave la situación, si te pones a pensar en qué precio va a quedar la gasolina”, dijo Daniel Vásquez, un taxista de 62 años, de un barrio acaudalado del este de Caracas. “El bolívar va a morir definitivamente como el Libertador (Simón Bolívar) hace 200 años”, agregó.

La economía del país petrolero atraviesa su quinto año de recesión y sufre la primera hiperinflación de su historia, según datos manejados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que estimó esta semana que el alza podría llevar a una inflación de 1.000.000% al cierre del año. La alta inflación del país hace que sea casi imposible obtener dinero en efectivo.

“Esto será peor. ¿Cómo vamos a pagar el transporte?”, se pregunta Ana Elisa Lobo, una enfermera de 55 años, en un popular mercado de Maracaibo, que vive una crisis de apagones eléctricos y escasez del servicio de agua.

Críticos y opositores dicen que la eliminación de ceros no ataca el principal problema del vertiginoso crecimiento de los precios y recordaron que ya en 2008 hubo una reconversión que removió tres ceros de la moneda.

La crisis económica mantiene en la pobreza al 87% de la población y hace que nueve de cada 10 venezolanos no puedan pagar su alimentación diaria, reveló una encuesta que realizaron el año pasado las tres principales universidades del país.

Durante una alocución en el palacio presidencial, el vicepresidente económico, Tareck El Aissami, dijo que el gobierno enviará a la oficialista Asamblea Nacional Constituyente un proyecto de reforma de la ley sobre ilícitos cambiarios que abrirá la posibilidad de inversión en moneda extranjera y facilitará a los inversionistas la repatriación de sus capitales en diversas divisas.

        

Para hacer las cosas aún más complejas, muchos profesionales del sector de la salud (por especificar un sector en particular) se unen a la ola de emigrantes que prefiere dejar atrás a su propia Patria, en procura de vivir con un mínimo de dignidad y predictibilidad. El régimen autoritario de Nicolás Maduro expulsa entonces población. Constantemente.

Por todo esto, es hora de defender a la sufrida población venezolana. Al menos difundiendo las intensas penurias a la que está expuesta.

No todos parecen estar de acuerdo con esto. De hecho, hace pocos días, desde el entorno del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, uno de sus asesores al que se tiene como futuro Canciller después del 1º de diciembre, hablando de la catástrofe humanitaria venezolana, tomó distancia de la misma definiéndola como parte de los “asuntos internos” de los venezolanos. No obstante, lo cierto es que desde el exterior se puede ejercer alguna presión sobre la infausta gestión de Maduro, en procura de que al menos modere la dura tragedia por la que transita su pueblo, obligado a convivir con la escasez de todo, perdiendo constantemente nivel de vida.

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Juan Zavala
Juan Zavala

Redactor.

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