La “Chapita” para la gloria

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Quedó en la historia boquense como futbolista y está a un partido de hacerlo como entrenador. El perfil del entrenador de Boca.

Guillermo Barros Schelotto se encuentra a horas de disputar el, quizá, partido más importante de su carrera como técnico. Si bien hace pocos años comenzó su rol como entrenador, la final del torneo continental más significativo y ante su eterno rival puede marcarlo para siempre. En la vereda de enfrente esta River, a quien supo volver loco en más de una oportunidad cuando era jugador y los relatores lo apodaban “Chapita.”

Nació el 4 de mayo de 1973 en La Plata y de los dos equipos de la ciudad se inclinó por Gimnasia, donde realizó parte de inferiores y su debut en la máxima categoría del futbol argentino. Llegó a Boca de la mano de Carlos Bianchi en la temporada 97/98 y a través de gambetas y goles se compró al hincha rápidamente. Se convirtió en uno de los máximos ídolos de la historia del club con quince títulos en sus diez años en la Institución y porque demostró entrega, garra y estar siempre a la altura de la camiseta, como los colores demandaron siempre.

Se retiró como jugador en 2011 en el club de sus amores y unos meses de descanso le bastaron  para saltar rápidamente a ponerse la pilcha de entrenador. Lanús le abrió las puertas y allí comenzó su camino, ganó una Copa Sudamericana y llevó al “Granate” a un palmarés internacional que no había tenido antes. Demostró cualidades interesantes que llamaron la atención en el mundo Boca, sobre todo cuando las cosas no andaban bien en el conjunto de La Ribera. Su trabajo era muy bueno y los “Bosteros” se ilusionaban con su vuelta.

El sábado se medirá ante River como entrenador nuevamente, pero a lo largo de su carrea como futbolista le tocó la posibilidad de disputar muchos superclásicos. Entre los más recordados por la gente esta aquel por semifinales de Copa Libertadores en 2004, donde con toda su picardía hizo expulsar a un jugador rival. Otro de los partidos inolvidables que jugó a lo largo de su carrera fue en un empate contra el “Millonario” en La Bombonera. En aquel entonces, Boca perdía 2 a 0 y en el segundo tiempo lo empardó con dos tantos del “Melli”, que disfrutaba de jugar ante River, lo vivía de una manera muy especial y lo demostraba en el campo de juego.

En 2007 se despidió de La Bombonera para iniciar una aventura en el Columbus Crew de Estados Unidos, donde tuvo mucho éxito y se transformó en un emblema del equipo. Ante la ovación de toda la gente y muy emocionado prometió que iba a volver como entrenador. Algunos años más tarde cumplió su promesa y volvió a su segunda casa luego de la salida del Rodolfo Arruabarrena.

Cosechó dos títulos locales de forma consecutiva, sin embargo, muchas veces es cuestionado por la forma de juego de sus dirigidos y porque tantas otras el equipo no estuvo a la altura de las circunstancias en partidos decisivos. De todas formas, el sábado cuando salte al campo de juego del Monumental tendrá la posibilidad de reivindicarse de los dichos y lograr como entrenador la “chapita” que lo deje en la gloria eterna de Boca Juniors.

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Gabriel Gomez
Gabriel Gomez

Periodista.

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