Siempre seguir

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Cuatro historias de superación en el tenis. Algunos lograron volver a la cima, otros no.

El tenis es un deporte que necesita que sus practicantes sean fuertes desde lo psicológico además de las cualidades que puedan llegar a tener. “La parte mental es muy importante porque al final siempre vienen momentos malos y tienes que estar preparado para aceptarlos y superarlos. Es como la vida, en la que hay que aceptar con la misma tranquilidad los momentos buenos y malos”, reconoce el gran Rafael Nadal.

En la historia hubo muchos casos de tenistas que en los peores momentos de sus vidas, lucharon y no tiraron la toalla. Algunos volvieron y alcanzaron nuevamente la cima y otros no lo pudieron lograr porque como se suele decir, las segundas partes no siempre son buenas.

Andre Agassi llegó a ser el número 141 del mundo el 10 de septiembre de 1997 tras sufrir una fuerte depresión y consumir estupefacientes. Esto lo explicó en su libro “Open”, que por cierto es altamente recomendable. Dos años después, regresó al circuito y sumó dos Grand Slam más a su vitrina, volviendo a ser número 1 del mundo.

A diferencia del “Kid de Las Vegas” (así se llamaba a Agassi), el brasileño Gustavo Kuerten, o “Guga”, hizo hasta lo imposible para recuperarse de su lesión en la cadera, aunque nunca logró volver al nivel que lo llevó a mirar a todos desde arriba entre 2000 y 2001. 4 años de pelea continua que no alcanzaron para ser lo que había sido.

Uno de los hechos más terribles ocurridos en una cancha de tenis fue el que le sucedió en 1993 a la serbia estadounidense Mónica Seles. Mientras estaba enfrentando a Magdalena Maleeva, un fanático de Steffi Graf (mantenía cierta rivalidad con la yugoslava) la apuñaló por la espalda. Durante unos meses estuvo internada contando con apoyo psicológico tras sufrir ataques de pánico. Aun así, logró retornar al circuito y en 1996 ganó el Australian Open consiguiendo su noveno Grand Slam de su carrera.

En 1974, el argentino José Luis Clerc sufrió un accidente con una claraboya en un hotel de Francia donde al pisarla su pierna quedó atrapada. Estuvo un año para recuperarse y pese a las advertencias que decían que no podría volver a jugar, siete años después fue el número 4 del mundo. Claro ejemplo de tener una mente fuerte a pesar de su corta edad.

En este breve repaso por algunas historias de vida, pudimos ver una característica que las une: La superación, el seguir adelante a pesar de todo lo malo que pueda llegar a suceder. “No te des por vencido ni aun vencido”, dijo el poeta argentino Pedro B. Palacios, más conocido como Almafuerte. ¡Cuánta razón!

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Jonathan Rosenberg
Jonathan Rosenberg

Redactor.

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