Superclásico | Severino Varela: A la medida de Boca

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Un goleador que se caracterizó por una particular prenda en su cabeza, poco común en un jugador de campo.

Existen muchos casos de jugadores que se hicieron ídolos por hacer un gol en un clásico. En tiempos donde no había ni televisión ni redes sociales, Severino Varela de palomita le dio la victoria a Boca en un superclásico que terminó valiendo un título.

El delantero uruguayo Severino Varela llegó a Boca a principios de 1943. El año anterior había ganado la Copa América con su selección y tenía la experiencia necesaria para ser figura de un equipo que llevaba dos años sin salir campeón. El delantero, quien se ganó el apodo de “Boina” porque jugaba con una en la cabeza por motivos publicitarios, se metió para siempre en el corazón del hincha de Boca el 26 de septiembre de ese año.

Boca y River se enfrentaron en la Bombonera en un superclásico al que ambos llegaron punteros. Los de Núñez habían salido campeones los dos años previos y el equipo era conocido como “La Máquina”. River comenzó ganando con un gol de Félix Loustau, pero en el segundo tiempo apareció Varela para dar vuelta el partido. El primer tanto es recordado como “Boinazo Fantasma”, ya que el oriental se tiró de palomita a espaldas de los defensores visitantes y empató el partido. Minutos más tarde, Varela volvería a anotar para darle la victoria al local por 2 a 1. Al concluir el partido, los de la Ribera quedaron como el único líder del campeonato y un par de fechas después se consagraron campeones del Campeonato 1943.

Esta victoria convirtió a Severino Varela en ídolo de Boca. Un año después, en cancha de River, los locales llegaron otra vez punteros al superclásico. Pero el “Boina” reapareció para darle la victoria a Boca de cabeza y, como un año antes, quedó primero. En épocas donde River armaba grandes equipos, Varela le metió 5 goles en 6 partidos que sirvieron para que Boca lograra un bicampeonato. Fueron justamente los únicos dos años del uruguayo en el Xeneize. Cuando comenzó 1945, los dirigentes le ofrecieron un cheque en blanco para que él decidiera cuánto quería cobrar, pero Varela manifestó: “No quiero llevarme plata que no puedo ganarme”. Tras no renovar, Varela regresó a Peñarol y permaneció allí hasta su retiro.

En 1949 Boca realizó una de las peores campañas de su historia, en la que estuvo cerca de descender. El oriental se ofreció a jugar gratis para dejar al club en Primera, pero los dirigentes lo rechazaron. Boca se salvó y en 1954, cuando volvió a salir campeón después una década, invitó a Varela a dar la vuelta olímpica como si fuera parte del plantel.

El “Boina” fue un jugador importante en los superclásicos y uno de los primeros ídolos extranjeros de Boca. Apenas un bienio le bastó para ser importante en un momento en el que River era famoso por armar planteles de mayor prestigio. Un goleador que se caracterizó por una particular prenda en su cabeza, poco común en un jugador de campo.

Guido Antonelli
Guido Antonelli

Periodista.

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