¿A dónde vamos?

¿A dónde vamos?

16 febrero, 2019 0 Por Daniela Pellegrini

El retrato decadente y crudo de la realidad que estamos viviendo. Tomar las imágenes de Bernardino Ávila como punto de inflexión para analizar la situación del país.

Estos últimos días se hizo viral la fotografía de Bernardino Ávila (Página 12), quien retrató una situación más que triste: una anciana levantando una berenjena del suelo en medio de la represión policial al feriazo organizado en Constitución. Esta fotografía recorrió, no sólo los portales de noticias y diarios, sino también las redes sociales y servicios de mensajería como WhatsApp.

Se trata de un retrato decadente y crudo de la realidad que estamos viviendo. Cientos de personas se habían acercado a las inmediaciones de Plaza Constitución para poder obtener verduras a un precio mucho más bajo que el del mercado. Los feriantes -pequeños productores rurales- organizaron este verdurazo para protestar contra los elevados precios a los que se venden las frutas y verduras en el mercado.

Podemos contemplar dos caras de la misma moneda: por un lado, los productores manifestándose en contra de los altos precios (de los que ellos no cobran ni la mitad); y, por otro lado, la gente acercándose a comprar estos productos a un precio menor, siendo que el poder adquisitivo a caído considerablemente en los últimos tres años.

“Ante la situación de crisis y de hambre, nosotros proponemos solidaridad entre los trabajadores y mercadería directa del productor al consumidor a precios populares y el gobierno propone palos, gases y balas de goma”, es lo que expresó Nahuel Levaggi, referente de la UTT (Unión Trabajadora de la Tierra), a Página 12.

Cerca del mediodía, el “verdurazo fue interrumpido por la Policía de la Ciudad, quienes argumentando que “dejan la plaza sucia” encontraron la ¿justificación? para poder reprimir violentamente con gases lacrimógenos y balas de goma. Los feriantes, en inferioridad de condiciones, solamente podían responder aventando las frutas y verduras que llevaron.

El conflicto dejó como resultado a la Policía llevándose los cajones de verduras y frutas, los productores violentados y la gente privada de poder comprar alimentos a un precio más bajo.

Es importante remarcar que todo esto ocurrió en un contexto de crisis económica y social, en el que las personas no pueden llegar a fin de mes, ya que todo lo que debemos consumir para sobrevivir aumenta, pero el sueldo no. La inflación aumenta mes a mes, pero el poder adquisitivo no. ¿Cómo la gente no iba a aprovechar una oportunidad como la del verdurazo para poder comprar alimentos y no gastar fortunas?

Foto Bernardino Ávila (Página 12)

¿A dónde estamos yendo con todo esto? Es una situación cada vez más insostenible. Llegar a fin de mes se hace cada vez más difícil. Comprar los bienes básicos para vivir se convirtió en un lujo al que no todos tienen acceso. Ni hablar de cuestiones como el ocio, que ya son casi imposibles.

Necesitamos, tenemos, que ponernos en el lugar de todas aquellas personas que están viviendo una situación tan dolorosa como lo es no poder vivir dignamente. ¿Desde cuándo tomar un colectivo se transformó en un lujo? Ya se torna inadmisible.

La indigencia y la miseria aumentaron considerablemente a niveles inimaginables. El odio hacia estos sectores se hace cada vez más evidente. Y la clase media, otra gran afectada por este ajuste que se hace cada vez más difícil de llevar, sigue colaborando como si nada de esto la afectara. Ni hablar de las clases altas, que poca noción deben tener de este conflicto ya que, justamente, las beneficia.

Esto ya no es una cuestión de “políticos” ni de gente que “le gusta la política”. Esto es una cuestión de toda la población, que debería ponerse un segundo en el lugar de aquellos que peor la están pasando. Dejar de pensar, sólo por un segundo, en su propio beneficio, y entender que si todos pueden tener una mejor calidad de vida, todos vamos a poder vivir mejor. Es difícil cuando nunca se estuvo ni cerca de vivir lo que viven quienes no tienen oportunidades en este mundo plagado de desigualdad e injusticia. Pero basta solamente con salir un rato a la calle, tomarse un tren o un colectivo y ver la realidad que nos rodea.

Es de total importancia informarnos a través de medios independientes, de naturaleza crítica, que nos inviten a pensar y cuestionar todo lo que nos rodea. Lamentablemente, vivimos en un país en que los medios masivos de comunicación nos muestran las noticias a su gusto, influenciadas por un gobierno que justamente no se ha caracterizado por propiciar la libertad de expresión. Nos quieren dormidos, nos quieren sin pensamiento crítico –el ataque a la educación pública tampoco es casualidad-, pero tenemos que demostrar que no es así, que estamos muy despiertos y con una paciencia que pende de un hilo.