Aún nos duele Natacha

La desestimaron por prostituta, por conocer la noche, por drogarse y, sobre todo, por un pequeño detalle extra: ser mujer. Natacha se animó, pidió ayuda, le dieron la espalda y terminó muerta.

“Falleció la mediática Natacha Jaitt” fue el titular de muchos medios la noche en la que se encontró su cuerpo sin vida. Era actriz, modelo, vedette y conductora. Sin embargo decidieron anteponer “mediática”.

La desestimaron por prostituta, por conocer la noche, por drogarse y sobre todo por un pequeño detalle extra: ser mujer. Porque lo que jode es ser una mujer  -encima “inmoral”- y animarse a denunciar sola a los que tienen poder. Natacha se animó. Pidió ayuda. Le dieron la espalda. Terminó muerta.

Jaitt era madre de dos hijos. Y cómo si la perversidad no tuviera límites, luego de muerta, se siguió especulando con una posible sobredosis (cuando en su cuenta personal de Twitter dejó en claro que no tenía intención de suicidarse, casualmente mencionando alevosamente que no se iba a “pasar” de “merca”)  se hizo hincapié en cuánto conocía la noche y lo conocida que era por protagonizar “polémicas” en reiteradas ocasiones. Centrando el foco, una vez más, en señalar con el dedo a la denunciante y no al denunciado. Y con Natacha esto se vió potenciado, como si no ser ni hacer con tu vida lo que la sociedad considera moralmente bien visto sea motivo justificado para no tomar en serio la hipótesis de un homicidio. Cuando se ve interrumpida la concepción errónea de “mujer de bien” -vale aclarar que no existe algo como tal- comienza la catarata de críticas y comentarios desafortunados.

Algunas figuras, como Mercedes Ninci, se dieron el lujo de hablar despectivamente de su persona. Con frases como “para mi, sinceramente, la muerte no la hace buena” y “lo lamento por sus hijos, y por su familia, pero no por ella”.

Como si fuera poco, se filtraron fotos de su cuerpo desnudo, ya sin vida, desvanecido en una cama y se las publicó en páginas pornográficas. Porque inclusive muertas nos siguen tratando como objeto de consumo. Como si esta cultura violenta y repugnante no tuviera límite alguno ni respeto por un otro.

El pasado 5 de enero había denunciado una violación por parte de Pablo Yotich y Maxi Giusto (“amigos” suyos). Esa noche, le pusieron algo en su copa, esperaron a que pierda el conocimiento y la violaron. Lo más triste, es que los responsables del hecho, están libres. Y lo seguirán estando, ya que la causa quedará trunca debido a su fallecimiento.

El mismo día tuiteó: Borracha, drogada o bailando hasta sin tanga, nadie, absolutamente nadie tiene derecho a abusar de vos.

Hoy nos duele todo; desde el atrevimiento de cuestionar su modo de vida, hasta la perversidad de justificar su muerte. Nos duele la indiferencia, la violencia, la falta de respeto, la injusticia, nos duele que se sigan reproduciendo modismos machistas. La muerte de ninguna mujer se encuentra justificada, no debería ni existir la remota posibilidad de pensar como piensan algunos con su célebre “ella se la busco”.

Hoy nos duele Natacha. Por ella, por todas, que se haga justicia.

Victoria D'Ambrosio
Victoria D'Ambrosio

Del equipo de redacción
Twitter: https://twitter.com/VikiDambrosio

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