Aún se investiga en estos tiempos

 

“78. Historia oral del Mundial” se trata de la historia más completa que se haya hecho acerca de una Copa del Mundo. Es un relato monumental, exhaustivo y fascinante en el cual Matías Bauso – escritor y abogado- combina el recuerdo de la aventura deportiva con la revisión de uno de los momentos más oscuros para el pueblo argentino.

“Solo a través de un largo trabajo como este, tiene como 900 páginas, se puede comenzar a entender un evento único de nuestra reciente historia”.

Mientras la gente va ocupando algunas de las mesas vacías del restaurante Lola Mora, el autor explica que a través de los testimonios de los protagonistas y un profundo material de archivo, retoma los aspectos políticos, sociales, deportivos y se mete con los mitos más polémicos de esa época: ¿Estuvo arreglado el partido con Perú?, ¿Qué significados tuvieron los festejos callejeros?, ¿Consiguieron los militares utilizar el mundial como cortina de humo para tapar sus crímenes atroces?, ¿Cómo trato la población a las Madres de Plaza de Mayo durante los veinticinco días que duró la Copa?.  “El libro presenta tres ejes, trata de contar la parte futbolística, el contexto político e intenta contar cómo se vivía durante esa época en Argentina” manifiesta mientras deja caer un poco de azúcar en su cafe.

A pesar de su corta edad -seis años- Matías vivió el Mundial del 78 con mucha intensidad; siempre se las rebuscaba para poder entender lo que decía la revista El Gráfico. Tal es así que su mamá y tías le terminaron por enseñar a leer: “Desde chico que me encanta el fútbol”. Sin embargo, los años pasaron y su imagen de la gesta deportiva fue cambiando; se volvió un crítico y apasionado no solo del balompié y de su amado Racing Club de Avellaneda, sino también de la política. Por tal motivo, comenzó a investigar acerca de la Copa del 78  “me parecía que no estaba escrito el libro que incluyera mezclar esos tres aspectos”.

Al igual que muchos autores, Matías Bauso sostiene que definir el título de un libro -cualquiera sea su género- es una tarea difícil de completar. Ya lo decía Benedetti “una parte importante de una historia es el título: lo ilumina”. En este sentido, un buen título ha de esclarecer la historia sin desvelar sus misterios; ha de surgir, de intrigar, atraer y, por si fuera poco, debe mantener el estilo y el tono de la trama. Imitando al escritor estadounidense, Ernest Hemingway, Bauso llevaba,  paralelamente a la escritura de su obra, una libreta en la cual depositaba los títulos a elegir “realmente nunca los tengo a mano”.  “78. Historia oral del Mundial” surge como un género que avanza en la historia a través de los testimonios de los protagonistas, testigos y especialistas “tanto en Estados Unidos como en Inglaterra es considerado de mucho éxito por la difusión que alcanza a tener”. Estrictamente, no figura  como una “historia oral” porque en muchas ocasiones el autor interviene a través del uso de material de archivo -imprescindible para este caso- con el fin de desmentir los mitos, las tergiversaciones y falsedades que se fueron generando durante los últimos 40 años sobre el tema, afectando la memoria de los investigadores y testigos, además del público en general “ese contexto, político y social, influyó sobre lo que la gente recuerda o cree recordar de ese tiempo” explica el autor.

Los militares utilizaron el Mundial del 78 para encubrir los crímenes de lesa humanidad. Esta afirmación aparece como uno de los grandes mitos que continúan latentes en la sociedad. Sin embargo, a lo largo de su trabajo -cinco años de investigación- Matías desenmascara estos dichos, al igual que otros tantos mitos que se instalaron en la memoria del colectivo argentino. A diferencia de lo que pensaban muchos, el mundial no fue la distracción ideal para un régimen en apuros. Más bien fue un acontecimiento que le sirvió a la Junta Militar para mostrar hasta qué punto había logrado cumplir sus siniestros objetivos con éxito. Según el autor los militares organizaron el mundial con el fin de mejorar su imagen en el exterior esto generó dos efectos. Desde el frente interno unificó y revitalizó la imagen de la Junta, mientras que a Videla lo convirtió en un personaje mucho más popular entre las masas, “la importancia del fútbol en la sociedad” sentencia con voz firme. Desde el frente externo, hasta el momento del mundial, las denuncias por las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura argentina encontraba escaso eco en el mundo. El autor sostiene que este caso, en europa, estuvo postergado por varios motivos. En primer lugar, la cuota sudamericana estaba saldada con Chile; mientras que a Pinochet se lo consideraba un villano, Videla tenía fama de moderado tanto internamente como externamente. En segundo lugar se debe a la naturalización clandestina de los crímenes, es decir, no existía magnitud de lo que sucedía. Por último, quienes motorizaron, principalmente, las denuncias en europa eran las organizaciones armadas, sobre todo montoneros “se volvieron clandestinos en un gobierno democrático” subraya mientras deja caer su mirada sobre el atardecer de Puerto Madero.

A pesar de ser una época super gris, y para muchos negra, los 25 días que duró el Mundial del 78 se vistieron de colores. “Se respiraba un aire festivo, donde el ánimo social fue totalmente distinto” recuerda el autor. Durante esa época aparece, por primera vez, la sensación de hermandad, una sensación importante de triunfalismo, a partir de la cual  los militares sintieron el apoyo de la gente. “A eso hay que sumarle un nacionalismo rampante que solo se replicó con la guerra de Malvinas”. Según el autor, lo que suelen olvidarse los historiadores en sus análisis es que existía una dimensión de vida cotidiana: la gente festejaba cumpleaños, salía a comer, iba al médico, entre otras cuestiones cotidianas.

Como una corriente de mar, los minutos pasaban arrastrando todo a su paso. Sin importar lo que sucedía a su alrededor, Matías Bauso continuaba detallando los aspectos más importantes de su libro “el mundial del 78 es imposible de contar sin el contexto político de esa época y visceversa”. Para darle importancia a la frase opta por callarse unos segundo. Afirma que la dictadura tiñe con su impronta y sus crímenes la falta de libertad durante esos seis años pero, principalmente, durante los dos primeros años -1976 a 1978/79- hasta la  llegada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “El mundial es, especialmente, paradigmático porque es el clímax de la dictadura por eso es tan atacado después”. Sin embargo, tampoco se puede entender el mundial solo desde la dictadura, porque se estaría olvidando de algunos factores muy importantes. Uno de los más característicos es que la organización del evento deportivo más importante del mundo se le dió a la Argentina en el año 64, siendo confirmado dos años después -1966- pasando por siete gobiernos democráticos, entre ellos peronistas y de factos, donde cada uno lo tomó como prioridad en su agenda “la dictadura lo utilizó como un fenómeno propagandístico” manifiesta el autor. En este sentido, el fútbol para los argentinos no solo es un hecho futbolístico de gran importancia, sino que es un fenómeno cultural y sociológico.

Sin importar  la cantidad de escritores y críticos que hacen referencia a esa época tan delicada para la sociedad Argentina, Matías Bauso toma caminos alternativos. Busca cubrir todos los aspectos posibles acerca del mundial, verlo más como un hecho global y no quedarse en un solo aspecto “me parece que los trabajos que existen hasta el momento son más puntuales”. Por otra parte, busca con la lectura del mismo, que las personas comiencen a discutir y conversar entre ellas acerca de los temas que dejó el evento futbolístico más importante del mundo. “Es una cuota pendiente que nos queda”, concluyó.

Matías Rodríguez
Matías Rodríguez

Redactor.

Deja un comentario