Awra Amba: La aldea de la paz en Etiopía

Está ubicada al noroeste de Adís Adeba, la capital de Etiopía. Una comunidad que parece completamente utópica en nuestra época.  

La República de Platón, la Ciudad del Sol, de Campanella y algunas comunidades cristianas son algunas propuestas utópicas que durante dos mil quinientos años se han propuesto para lograr una sociedad ideal donde el ser humano alcance la felicidad como fin principal.

Desgraciadamente, ninguna de las propuestas mencionadas (además de otras más) ha conseguido que la humanidad alcance esas cotas de civilización. No obstante, hoy en día hay gente que lo sigue intentando.

Hace 45 años, Zumra Nuru, un campesino idealista etíope disconforme con la sociedad tradicional en la que vivía, logró -junto con la ayuda de otras personas más- adquirir unos terrenos en la región de Bahar Dar, al norte de Etiopía. Quería crear una comunidad bajo unos principios esenciales:

  • Igualdad entre hombres y mujeres.
  • Una comunidad no regida por la religión.
  • Democracia asamblearia.
  • Trabajo comunitario.
  • Reparto equitativo de la riqueza.
  • Cuidado gratuito de las personas enfermas y mayores.
La ubicación de Awra Amba

Además de estas normas, se estableció que la jornada laboral debía de ser de ocho horas y que la producción y beneficios irían a parar a la comunidad. Al día de hoy si alguien quiere trabajar más horas puede hacerlo y los beneficios del trabajo no es necesario que se compartan con el resto la comunidad. Una original mezcla entre propiedad privada y sistema de gestión comunitario.

Pese a todo, Zumra y las personas que lo apoyaron tuvieron difíciles comienzos ya que los principios de esta comunidad chocaban, y todavía lo hacen, con la sociedad tradicional etíope. Tampoco lo tendrían fácil en algunas comunidades de Occidente.

Esas dificultades, que llegaron a obligar el abandono temporal de la aldea, se han ido superando y al día de hoy, los 569 habitantes de Awra Amba cuentan con el reconocimiento de diversas ONG’s, el Banco Mundial y Naciones Unidas.

No obstante, sus habitantes no buscan financiación o ayuda de organismos. Su economía se sustenta principalmente en el sector textil: han aprendido a tejer y fabrican prendas de vestir y otros accesorios que luego proceden a vender. Además, la aldea cuenta con un pequeño hostal para visitantes por el que se cobra 4 euros la noche.

Desde 2002, la aldea de la paz ha recibido la visita de 14.000 extranjeros y más de ochenta mil etíopes.

 

Juan Zavala
Juan Zavala

Redactor.

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