Black Power: 50 años

 

Dos puños y dos guantes que se revelaron, miraron al cielo y alzaron un pedido: Basta de discriminación. A cincuenta años de una imagen histórica.

Los Juegos Olímpicos de México ’68 dejaron una imagen impregnada en la historia por su significado: La lucha por los derechos de los afroamericanos en Estados Unidos.

En 1968, México albergó por primera vez un Juego Olímpico y todas las miradas estuvieron puestas allí. Disciplinas como el atletismo y la natación fueron esperadas con ansías por todo el mundo. Lo que nadie sabía en ese momento era que el deporte iba a pasar a un segundo plano.

Desde 1960, en Estados Unidos se fueron gestando movimientos a favor de los derechos civiles de los afroamericanos. El asesinato de dos de sus líderes más emblemáticos como eran Malcom X y Martin Luther King generó una profunda conmoción en la sociedad negra. Marchas, represión, violencia y caos.

La primera idea fue que los negros no compitan en el certamen. Pero se desestimó rápidamente ya que querían dejar de ser invisibles, querían que el mundo entero conozca su lucha.

En la competencia por los 200 metros llanos, Tommie Smith y John Carlos (primero y tercero respectivamente), subieron al podio a recibir sus medallas de una forma que impactó a todos: Descalzos, con un brazalete y un guante negro. Al momento del himno estadounidense agacharon la cabeza y levantaron el puño de la mano en que estaba colocado el guante. Peter Norman, australiano ganador de la medalla de plata, se solidarizó con la causa.

Si gano soy americano, no afroamericano. Pero si hago algo malo, se dice que soy un negro. Lo somos y estamos orgullosos de serlo. La América negra entenderá lo que hicimos esta noche”, dijo Tommie Smith al bajar del podio. El público respondió con silbidos y el Comité Olímpico Internacional (COI) determinó expulsarlos de los JJOO por reivindicación política.

Al volver a Estados Unidos recibieron numerosas amenazas de muerte y constantes críticas por su accionar. Tommie dejó de lado el atletismo y pasó a jugar fútbol americano en Cincinnati Bengals. John siguió a su amigo pero se fue a a Philadelphia Eagles. Su esposa no aguantó el terrible acoso y decidió acabar con su vida. Esto lo destrozó por completo. No entendía el motivo de la maldad o mejor dicho, no entendía por qué por tener un color de piel distinto al resto, tenía que sufrir una persecución de ese tamaño.

Peter Norman, por su parte, también sufrió por apoyar una causa que consideraba justa. Una vez clasificado a los JJOO de Munich ’72 le negaron su participación y lo marginaron por completo del atletismo australiano a pesar de conservar, hasta el día de hoy, el récord de 20.06 segundos en 200 metros. A raíz de esto, se hizo alcohólico y murió en 2006 por un ataque al corazón. En su entierro, Tommie Smith y John Carlos cargaron el féretro de “su amigo y compañero de lucha”.

El Black Power los hizo hermanos y esa imagen tan conocida por todos quedó tatuada en la historia olímpica mundial.

Jonathan Rosenberg
Jonathan Rosenberg

Periodista.

Deja un comentario