De remontadas, poderíos y otras yerbas

De remontadas, poderíos y otras yerbas

11 mayo, 2019 0 Por Sebastián Tafuro

El principal mensaje de estos triunfos es que el héroe verdadero es un grupo humano, un conjunto de seres que empujan hacia un mismo objetivo. Un verdadero héroe colectivo.

El primero de junio en el estadio del Atlético de Madrid se verán las caras en la final de la Champions League el Liverpool y el Tottenham. Un duelo 100% inglés como sólo ocurriera en 2008 cuando se cruzaron Manchester United y el Chelsea. Será a su vez la séptima final entre equipos del mismo país, todas concentradas en este siglo. Tres españolas (Real Madrid contra Valencia en 2000 y contra el Atlético en 2014 y 2016, siempre vencedor el Merengue), las dos inglesas, una alemana entre Borussia Dortmund y Bayern Munich y una italiana entre Milan y Juventus en 2003.

Es una Champions absolutamente extraordinaria la vivida hasta aquí. Las famosas remontadas, llevadas al extremo esta semana en Anfield y en Holanda, han generado un nivel de conmoción que sigue ratificando el lugar maravilloso que tiene el fútbol como el asunto más importante entre los menos importantes, como diría Jorge Valdano. Además de estos dos hechos épicos en semifinales, ya había habido 4 resultados donde el ganador en la ida, se quedó afuera en la vuelta: Ajax pasó de un 1-2 de local a ganarle 4 a 1 en el Bernabeu al último tricampeón, el Real Madrid; el PSG le ganó 2 a 0 al Manchester United en Old Trafford y quedó afuera por el 3 a 1 de los ingleses en el Parque de los Príncipes; Atlético Madrid ganó 2 a 0 en casa y un Cristiano notable metió a la Juventus en cuartos con un gran 3 a 0; la Roma le ganó 2 a 1 a Porto en el Olímpico y cayó 3 a 1 de visitante (quizás la remontada menos heroica).

Pero también es la Champions que reafirma de forma contundente la idea de que la Premier League es la mejor liga de Europa y del planeta. Los 4 que la disputaron pasaron de ronda y todos llegaron a cuartos de final. Mientras tanto en la Europa League, la competencia menor del Viejo Continente, la final la disputarán Arsenal y Chelsea, lo que configura un póker inédito. Mientras en las demás ligas importantes es pelea entre 2 o 3 (e incluso en Italia y Francia es dominio monopólico de Juventus y PSG), en Inglaterra al menos los 6 mencionados arrancan la temporada pensando en que tienen con qué ilusionarse con el título.

Este panorama implica un freno a la hegemonía española que había ganado las últimas 5 Champions (4 el Real Madrid) y había hasta generado 2 finales entre equipos de ese mismo país, como ya lo señalamos. Además, en la Europa League, 6 de las últimas 9 finales las ganó un español y los años 2014, 2015, 2016 y 2018 tuvieron campeones en las 2 competencias. Arrasador.

El retorno del rey

La segunda mitad de los años 70 y la primera mitad de los 80 fueron dominadas de forma abrumadora por el fútbol inglés. De 1975 a 1985, sólo 2 años no hubo finalistas ingleses: 1976 y 1983. El Liverpool la ganó 4 veces y fue subcampeón en una, hubo un doblete mágico del Nottingham Forest – vean “I Believe in Miracles” en Netflix -, festejó el Aston Villa y el Leeds que hoy dirige Marcelo Bielsa inauguró esa década de éxitos con un subcampeonato. La famosa Tragedia de Heysel en 1985 llevó a la prohibición de los equipos ingleses para participar en competiciones europeas durante 5 años, sanción que en el caso de Liverpool se amplió a 10 (luego reducida a 6). Tras ese episodio, el retorno fue difícil y lento y recién en 1999 un equipo inglés volvería a jugar una final, ya en formato Champions League y no Copa Europea de Campeones: el Manchester United que, habiendo sido el primer ganador de esa nacionalidad en 1967, se quedaría nuevamente con el trofeo más preciado 32 años después.

Sin embargo, Inglaterra sigue siendo una potencia a nivel clubes. Con el Tottenham por primera vez son 8 los equipos de ese país que en alguna ocasión jugaron la final, superando a Alemania e Italia que tienen 6. Además sigue teniendo el récord de finales consecutivas ganadas con 6 (entre el 77 y el 82).

¿Por qué ganaron?

En principio no fue magia ni tampoco suerte, más allá de la cuota de azar que hay sobre todo en partidos de estas características. Liverpool, un equipo que tiene una identidad clara y definida, había sido superior en la ida frente al Barcelona y sólo la existencia de Messi explicó el 0-3 en contra. En la vuelta el convencimiento de Klopp – que ya lleva 4 años en el club – iluminó a los 11 que salieron a devorarse al Barsa con la misma idea con la que sumaron 94 puntos en la Premier y habían llegado hasta allí en la Champions. Vale recordar a su vez que el año pasado también estuvieron en la final y no se les dio en la fatídica noche del arquero Karius. Por suerte, el fútbol siempre da revancha.

En el caso del Tottenham, se encontró con un Ajax de gran nivel. La sorpresa de esta Champions. Sin embargo, aun viéndose superado en los dos primeros tiempos, las segundas partes emparejo, logró por momentos meterlos en un arco a los holandeses y aprovechó las oportunidades que tuvo, condimentadas por un perfil defensivo endeble de parte del conjunto holandés.

Mauricio Pochettino, un entrenador de excelencia, construyó en estos 5 años un equipo a imagen y semejanza. Con un gran laburo entre los juveniles, con una enorme dosis de confianza en el nivel local – buena parte de la base de la Inglaterra que obtuvo el 4to puesto en Rusia es de los Spurs -, el proyecto del club londinense empieza a traducirse en resultados que el mundo admira. Pero va mucho más allá de eso.

Siempre hay héroes individuales. Fueron Origi, Wijnaldum y sobre todo Alexander-Arnold en el Liverpool. Fue sin duda el brasileño Lucas Moura para el Tottenham (quinto hat trick de un jugador en semifinales de Champions). Pero el principal mensaje de estos triunfos es que el héroe verdadero es un grupo humano, un conjunto de seres que empujan hacia un mismo objetivo. Un verdadero héroe colectivo.