El atleta que honró a su madre

El atleta que honró a su madre

17 febrero, 2019 0 Por Guido Antonelli

En los JJOO de Río 2016 el sudafricano Wayde van Niekerk se consagró y estableció récord olímpico y mundial en los 400 metros. Tiempo atrás, el apartheid le había quitado a su madre el sueño de ser atleta olímpica. 

Antes del comienzo de Tokio 1964, el Comité Olímpico Internacional excluyó a Sudáfrica de los Juegos Olímpicos debido al apartheid, el sistema de segregación racial impulsado por el Partido Nacional que gobernó entre 1948 y 1994. Entre tantas prohibiciones para los no blancos; se crearon lugares (tanto habitacionales como escuelas) para diferentes grupos raciales, se les negó a las personas no blancas casarse con gente blanca y el poder para votar quedó exclusivamente en manos de los blancos. Además, el máximo referente político opositor Nelson Mandela fue condenado a cadena perpetua en 1962.

Mientras estaba excluida de las grandes citas deportivas, en Sudáfrica se disputaban distintas competencias nacionales de atletismo (divididas entre deportistas blancos y deportistas no blancos) en las que varios de los participantes demostraban que tenían un nivel incluso superior a algunos atletas olímpicos. Entre ellos se destacó Odessa Swarts, quien durante su adolescencia fue una figura nacional tanto en los 100 como en los 200 metros llanos. La velocista obtuvo marcas que, en otras circunstancias, la hubieran clasificado a distintos torneos internacionales.

Después de poco más de 27 años como preso político, Mandela fue liberado por orden del presidente Frederik de Kler el 11 de febrero de 1990. Durante ese año, el Congreso Sudafricano fue derogando paulatinamente las leyes que habían dispuesto la segregación racial. Con el fin del apartheid en 1991, el Comité Olímpico Internacional terminó con el boicot a Sudáfrica y readmitió al país africano entre sus miembros. En Barcelona 1992 y con una delegación de 93 deportistas, los sudafricanos regresaron a un juego olímpico después de 32 años.

Pero quien no pudo estar presente en dicha cita fue Odessa Swarts. Con 18 años y en plena preparación para los JJOO, la atleta quedó embarazada de Wayde. Su hijo nació prematuro de 29 semanas y en su primer día de vida necesitó una transfusión sanguínea. Poco después, Swarts se retiró del atletismo sin haber logrado el reconocimiento que se merecía para acompañar a Wayde en su infancia.

En ese momento nadie hubiese imaginado lo que aquel niño prematuro lograría en los Juegos Olímpicos de 2016. Wayde van Niekerk había sido campeón mundial en 2015 en los 400 metros llanos, pero su mal inicio de temporada no lo hacía llegar como el gran favorito. En la final olímpica le tocó correr por el andarivel 8 -nadie se había consagrado antes partiendo desde ahí- y logró un hecho histórico: con 43.03 segundos superó el récord olímpico y el récord mundial que tenía el estadounidense Michael Johnson (43.18 en el Mundial de Sevilla 1999).

Odessa Swarts estuvo en el Estadio Olímpico Joao Havelange y le aseguró al canal oficial de los JJOO: “Fue el mejor momento de mi vida y pude verlo en vivo.” Su color de piel no le había permitido cumplir su sueño de ser una atleta olímpica, pero tuvo una especie de revancha cuando su hijo salió campeón y la fue a abrazar a la tribuna. Pasada la euforia y ya con la medalla de oro colgada, van Niekerk manifestó en una conferencia de prensa: “Aunque hubiera sido jugador de fútbol o de rugby hubiera estado contenta, pero creo que está feliz porque conseguí lo que ella no pudo como atleta. Mi mamá es un ejemplo a seguir y estoy orgulloso de haber continuado con su legado.”

Actualmente, van Niekerk se está preparando para el Mundial de 2019 y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. En un partido de rugby a beneficio a finales de 2017, se rompió el ligamento cruzado anterior y el menisco de su rodilla derecha. Por esta lesión se perdió toda la temporada 2018, pero el sudafricano tiene un motivo para seguir corriendo y todavía le queda mucho para dar.