El Klopp menos conocido

El Klopp menos conocido

31 mayo, 2019 0 Por Guido Antonelli

Antes de ser uno de los entrenadores más prestigiosos del fútbol mundial, Jürgen Klopp fue un futbolista que realizó toda su carrera profesional en Mainz 05. Su actitud le permitió ser uno de los favoritos de la hinchada.

Muy lejos estaban las dos Bundesligas ganadas como director técnico con Borussia Dortmund. Más lejos aún estaban las dos finales de Champions League alcanzadas con Liverpool y la temporada de 97 puntos en la Premier League. Eran los finales de la década del 80’ cuando a un delantero de movimientos toscos que jugaba en una liga amateur de Frankfurt le llegó una oferta difícil de rechazar: Mainz 05 le ofrecía un contrato profesional. Ese jugador era Jürgen Klopp, quien se ganaba la vida como empleado de un video club y cargando artículos pesados en camiones.

Llegó a Maguncia en una época en la que el club más importante de la ciudad ni se imaginaba jugar en primera división. Recién había ascendido a la 2. Bundesliga y la idea era armar un equipo con futbolistas comprometidos para asentarlo en la, por ese entonces, categoría más baja del profesionalismo (aún no se había creado la 3. Liga y debajo de la segunda división estaban las ligas regionales). Klopp rápidamente se hizo querer por los hinchas. Era un centrodelantero de 1,93 m. al que no le sobraba ni técnica ni velocidad pero que lo dejaba todo en cada pelota que disputaba. Además, tenía un gran juego aéreo y su promedio de gol era demasiado alto.

Consultado en una entrevista sobre sus no tan conocidos años dentro del terreno de juego, Jürgen se describió como “un futbolista con la habilidad de uno de quinta división con el cerebro de uno de primera, lo que dio como resultado un jugador de segunda.” Mientras tanto, continuó sus estudios en la Universidad Goethe de Frankfurt y, en 1995, obtuvo una licenciatura en Ciencias del Deporte con una tesis en la que explicaba los beneficios de caminar.

Ese mismo año hubo una reconversión en el juego de Klopp. Debido a las lesiones y las bajas de varios compañeros, el entrenador Horst Franz le ofreció cambiar su posición de “9 de área” a defensor central y lateral derecho. Aceptó esta peculiar propuesta, aunque sabía que a su carrera le quedaba poco tiempo. En la misma entrevista en la que se autodefinió como jugador, también confesó: “En mi paso por la reserva de Eintracht Frankfurt jugué con Andreas Möller, pero lo veía y me preguntaba: si él juega al fútbol, ¿qué es lo que hago yo? Él era de clase mundial y yo ni siquiera era de clase, así que siempre supe que se me daría mejor como entrenador.”

En Mainz jugó once años, todos en la 2. Bundesliga. Con 56 goles convertidos en 340 partidos se encuentra tercero en la lista de máximos anotadores del club, con apenas ocho menos que el goleador histórico Michael Thurk. Este dato obliga a preguntarse qué hubiese pasado si no hubiera dejado de jugar de delantero a mitad de su carrera. Lo cierto es que se retiró en 2001 con 33 años para hacer lo que realmente le gustaba, ser director técnico.

Una semana después de su último partido, asumió el cargo de entrenador de Mainz para salvarlo del descenso. Con el carisma que lo caracteriza, se ganó el apodo de “Klopp, el motivador” y en 2004 logró ascender al club a la Bundesliga por primera vez, ganándose el estatus de ídolo.

Tanto como jugador como director técnico, vivió 18 años ininterrumpidos en el equipo de Maguncia. Amado por los hinchas de Mainz, cada vez que visitó la ciudad como entrenador de Borussia Dortmund fue ovacionado. Los hinchas siempre le reconocen la entrega como jugador y la inteligencia como director técnico, con la que los hizo vivir el momento más feliz de su historia.