El Superclásico de la pasión

Faltan pocos días para la final de la Copa Libertadores y en MaVa ya tenemos equipo confirmado: Galeano, Soriano, Dolina, Fontanarrosa, Borges, Sacheri, Scher, Sasturain, Casciari, Cortázar y Villoro hablando sobre la pasión.

“Tengo un cielo y un infierno que se alimentan mutuamente. ¿Te imaginás qué sería de Dios sin el diablo, pobre? Se iría a un fondo de jubilados, tendría que retirarse. Es como imaginar a River sin Boca o Boca sin River”, dijo Eduardo Galeano. ¿Se imaginan si no existiera tal rivalidad? ¿Qué sería del fútbol ella?  ¿Qué sería del fútbol sin pasión? ¿Por qué nos apasiona tanto? No se preocupen hay grandes autores que intentan llegar a una respuesta…

Juan Villoro, escritor y periodista mexicano, sostiene que “con la pasión que rodea al fútbol, el ser humano recupera el espíritu tribal y comunitario”. Julio Cortázar avanza en la misma línea y define como un delantero de área diciendo que “el fútbol sirve como elemento para expresar los recuerdos adolescentes o del pasado”. Va a ser imposible no recordar dónde estaba uno viendo un partido tan importante para el fútbol argentino y sudamericano. Pasarán los años y todos recordarán con quiénes lo vieron, qué cábalas tuvieron, qué promesa hicieron.

Pero ojo, que el partido sigue. Juan Sasturain después de tanto pensar por qué el fútbol es pasión de multitudes, mete un pase entrelíneas, esos pases que te hacen levantar del asiento y aplaudir expresando: “Nos apasionamos con el fútbol porque creemos que no todo está arreglado. Creemos que no hay intereses que manejan los partidos, por eso lo miramos. Nos apasionamos porque creemos”. Ante tanta teoría conspirativa, tanto circo mediático con el único fin de generar paranoia, el autor nacido en Buenos Aires viene a poner calma con la pelota debajo del pie, como Juan Román Riquelme.

Los medios lucran con la pasión. Horas y horas hablando de “la final del mundo” (como si esa no hubiera sido Francia – Croacia), del partido que marcará la historia de ambos equipos donde uno perderá la dignidad (hasta que se repita la final en algún momento) y el otro vivirá tiempos gloriosos. Hernán Casciari es muy crítico de esto porque para él “los medios nos venden al fanático como si fuera un apasionado y es solamente un fanático. Nos venden violencia, agresión, trampa como si fueran virtudes heroicas”.  Muchos medios hasta llegaron a catalogar a la final como “la madre de todas las batallas”. Osvaldo Soriano tiene algo para decir sobre eso: “El fútbol tiene la significación de una guerra sin muertos, pero con conflicto. Con drama, reflexión e ironía. Sin dudas amalgama a la familia”.

Ahora bien, no todo es positivo. Cualquier cosa llevada a su extremo es peligrosa. Eduardo Sacheri reflexiona que “la pasión no es necesariamente algo maravilloso sino que es una emocionalidad compleja del alma, que puede ser hermosa pero también peligrosa”. Borges va más allá diciendo que “este deporte despierta las peores pasiones. La gente cree que va a ver un espectáculo pero no es así. La gente va a ver quién va a ganar porque si les interesara el fútbol, no importaría el resultado”. Interesante planteo de uno de los mejores escritores argentinos que si bien considera al fútbol como algo estúpido pone sobre la mesa una reflexión que bien podría ser considerada como “menottista”.

Estamos llegando al final del partido, está para cualquiera de los dos. Boca o River, River o Boca. ¿Quién es mejor? Ninguno, cada club tiene una esencia distinta. Para Alejandro Dolina “existe un espíritu boquense y uno riverplatense. Boca es el alma romántica. River el clasismo. Boca es fe y corazón. River es ciencia y cerebro. Alejandro de Macedonia fue, sin duda, un boquense perdido. Aristóteles, su mentor, era de River”.  Pero hablando de esencias, ¿está en la nuestra disfrutar de semejante acontecimiento?

“La Argentina sufre todo el tiempo. No está bueno sufrir, el fútbol nos invita por identidades colectivas a disfrutar”, sostiene Ariel Scher. Disfrutemos y vivamos este partido como algo único, como algo extraordinario, con la pasión que nos caracteriza y para aclarar el panorama respecto a la pasión, es necesario que aparezca en escena el gran Fontanarrosa diciendo con el humor que lo define que “Rosario Central es prioridad número uno. No me vengan con el cumpleaños de mamá. Yo me voy a la cancha. Eso es innegociable”. Disfrutemos de este partido histórico, eso también tiene que ser innegociable.

Jonathan Rosenberg
Jonathan Rosenberg

Periodista.

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