FC Union Berlin: un club de clase obrera

FC Union Berlin: un club de clase obrera

3 junio, 2019 0 Por Matías Rodríguez

Historia e idiosincrasia del modesto club que ascendió a la Bundesliga. ¿Podrá asentarse en una liga tan avanzada?

La historia del fútbol alemán se puede reducir al dominio de cuatro clubes: el Bayern Munich, Borussia Dortmund, Schalke 04 e incluso el Bayer Leverkusen, quienes a lo largo de su historia se cansaron de cosechar títulos en sus vidrieras. Sin embargo, en la actualidad, las miradas de los espectadores se centran en un equipo que sabe ir en contra de la corriente a partir de su rebeldía: Union Berlin.

Este peculiar conjunto de la capital alemana consiguió el primer ascenso en su historia a la Bundesliga, tras dejar afuera al Stuttgart en los partidos correspondientes a la promoción: empate 2 a 2 en el Mercedes-Benz Arena y 0 a 0 en el Stadion An den Alten Försterei.

El equipo dirigido por el suizo Urs Fischer jugará la temporada 2019/2020 en una de las ligas más rentables y sanas de Europa: La Bundesliga 1., cuyo secreto de éxito reside en el modelo de gestión impulsado por la DFL -Liga Alemana de Fútbol-, que combina un control financiero estricto en el que no es posible gastar más de lo que se gana, equidad en la repartición de las ganancias, formación de nuevos talentos, la afición como prioridad y razón de ser de la liga y la innovación tecnológica. ¿Podrá tal modesto club asentarse en una liga tan avanzada como lo es la Bundesliga?

Nacimiento de un club

El club surge sobre la base del FC Olympia Oberschoneweide, fundado en 1906, siendo uno de los primeros clubes en representar a la ciudad de Berlín en las competencias de balompié durante el periodo de entreguerras, ganando torneos locales y compitiendo a nivel nacional, donde se incluye una aparición en la final del campeonato alemán en 1923 que perdió 3-0 contra el Hamburgo SV.

Quienes integraban el equipo fueron denominados bajo el apodo de “trabajadores metalúrgicos”, debido a que sus uniformes azules hacían referencia a las fábricas industriales desplegadas en el barrio Oberschoneweide. Civiles, disidentes, perdedores, punkies, en referencia a Nina Hagen creadora del himno “Eisern Union” -unión de hierro-, perdedores, de enemigos del régimen (en el pasado, de la dictadura comunista; en el presente, de la dictadura capitalista) eran algunas de las características que representaban a los jugadores. En consecuencia, el club siempre fue caracterizado por presentar una identidad más cercana a la clase obrera.

Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial, los países aliados ordenaron disolver todas las organizaciones en Alemania, incluidos los deportes y las asociaciones de Fútbol. En consecuencia, el club se transformó en el Grupo Municipal de Deportes, llamado SG Oberschoneweide -1945-, donde jugaron la Liga de la Ciudad, competencia armada apenas finalizó la guerra, la cual dependía de cuatro departamentos regionales.

Durante la temporada de 1949-50 el club terminó en la segunda posición en Berlín, con lo que consiguió clasificarse para participar de las rondas finales. Pero el aumento de las tensiones diplomáticas durante la Guerra Fría hizo que las autoridades soviéticas denegasen la participación del equipo. Después de estos sucesos, emergieron dos raíces del Union, pero la mayoría de los jugadores y entrenadores huyeron hacia el Oeste para formar el Sportclub Union 06 Berlin. Por su parte, el resto de los jugadores del Este -la parte oriental- tuvieron que sufrir los diferentes cambios de nombre de su equipo, hasta que en 1966 pasará a llamarse 1.FC Union Berlin, el cual mantiene hasta la actualidad.

El conjunto berlinés desarrolló una enorme rivalidad con el Dynamo Berlín, equipo de la Stasi, órgano de inteligencia del estado de Alemania Oriental. Mientras su rival de turno cosechaba títulos en su vidriera, el Union pasó algunos años en la quinta división alemana de manera inestable, ya que ascendía a la misma velocidad que descendía, por ese entonces lo habían adoptado como el “club ascensor”. La racha de 10 títulos consecutivos del Dynamo se debió, en gran parte, a la presión y el miedo que creaba el jefe de la Stasi, Mielke.

Por lo general, cuando el Dynamo llamaba a la puerta de otros equipos para llevarse al jugador estrella resultaba muy difícil resistirse. Los árbitros, por su parte, protagonizaron un sinfín de actuaciones escandalosas que beneficiaban a los jugadores del Dynamo, a los que concedieron todo tipo de penaltis y goles en fuera de juego necesarios para asegurar la victoria. Por si aún no resultaba suficiente, los rivales del equipo de Berlín muchas veces fueron debilitados en los partidos previos con tarjetas y expulsiones más que dudosas.

En este sentido el Union Berlin, durante la RDA -República Democrática Alemana-, fue el refugio de los descontentos con el régimen. Era uno de los pocos clubes de la élite que no estaban controlados por un colectivo laboral, aunque su base obrera le ganó el apoyo del sindicato único. “No todos los hinchas del Union son enemigos del Estado, pero todos los enemigos del Estado son hinchas del Union”, una frase que resume parte de la idiosincrasia del club. Frente a este panorama, los hinchas aprovechan cada partido jugado contra el Dynamo para protestar contra el régimen: “Wir wollen keine Stasi schweine”, traducido al castellano como “No queremos a los cerdos de la Stasi”.

Sin embargo, cuando el muro de Berlín fue derrumbado, el fútbol del otro lado tuvo que reincorporarse a la liga alemana con los equipos del oeste. Las difíciles condiciones económicas a las que tuvieron que enfrentarse estos equipos hizo que muchos, incluido el Union Berlin, tuvieran que hacer malabares para no desaparecer. En el caso del protagonista de este informe; sobrevivió a las aguas turbulentas gracias al apoyo de su afición.

La idiosincrasia del club

Lo que realmente hace único a este modesto equipo -no cuenta con grandes figuras, tampoco con tanto presupuesto- en su afición.  A pesar de no recibir nada a cambio -en los últimos 20 años solo llegó a jugar una final de la copa contra el poderoso Schalke 04- es la hinchada que más le ha dado a su equipo en la historia del fútbol. Durante 2008 trabajaron incansables horas y sin cobrar un sueldo con el fin de remodelar su propio estadio; en total fueron 300 días.

¿Pero qué hacían con el estadio? ¿De quién era propiedad? Durante esos días, la directiva del equipo rojiblanco -actual indumentaria- decidió convocar a sus abonados para decidir el futuro del estadio. Venderlo parecía la mejor opción para un club al borde de la ruina. Pero nadie quería que el Alte Forsterei -conocido como “La vieja caseta del guarda”- pasará a llamarse Emirates o Alianz. En consecuencia, el club decidió, por aclamación popular, venderlo en pedazos y solo a sus aficionados. Se hicieron 10.000 participaciones de 500 euros cada una.

Mientras se ponía a la venta, llenaron la capital de pancartas y vallas publicitarias con fotos de Blatter y Berlusconi con el mensaje “Estamos vendiendo nuestra alma, pero no a cualquiera”. De hecho, ningún inversor podía comprar más de diez títulos de propiedad. En una época en la que el fútbol moderno se llena de petrodólares y nuevos ricos, el Union Berlín era una familia.

Otro punto fuerte son sus típicas celebraciones navideñas, las cuales comenzaron durante el 2003, año que apenas unas docenas de aficionados participaban de ellas. Actualmente, el equipo rebosa su estadio en cada período invernal. Este tipo de celebraciones parecen haberse extendido a otras épocas del año, ya que, durante la Copa del Mundo de 2014, el club invitó a sus aficionados a llevar sus sofás al estadio para seguir la competición en la pantalla gigante que pusieron en el campo de juego.

Con su pequeño estadio de 22.180 plazas -3700 de ellas con asientos-, su modesto presupuesto de 80 millones de euros, y sobre todo sus aficionados atípicos y unidos buscará convertirse en el David del fútbol alemán. En un guiño a la historia, su ascenso pone fin a diez años de ausencia de clubes de la antigua RDA en la máxima categoría del fútbol alemán. El último había sido el Energie Cottbus, descendido en 2009.