Fútbol y homofobia

Fútbol y homofobia

23 febrero, 2019 0 Por Daniela Pellegrini

El fútbol y la presión de la masculinidad no hacen más que atrasar en una sociedad que intenta seguir el camino de la inclusividad.

En el partido de la fecha pasada entre Racing y Godoy Cruz por la Superliga, se dio una situación casi visagra para el fútbol argentino: Lisandro López festejó un gol con un “casi beso” a otro compañero. Las redes sociales estallaron comentando este hecho. Algunos celebraron que por primera vez ocurra algo así en este deporte, y otros criticaron lo ocurrido.

Y sí, no es ninguna sorpresa que critiquen esto. Si en el fútbol llorar es de puto. Mostrar los sentimientos es de maricón. Te vas a la B por “puto y cagón”. Esto no es un arquero es “una puta de cabaret”. 

En el ambiente futbolístico tenés que ser muy macho. Tenés que comportarte como tal. Sino, andate a otro lado porque este no es tu lugar. Esa es la cualidad que tenés que tener, no vaya a ser cosa que seas puto. No, por favor. 

En Inglaterra, el Antrilcham FC, que participa en la Northern Premier League -séptima liga de fútbol- lanzó una camiseta con los colores de la bandera LGBT para manifestarse en contra de la homofobia. También reemplazaron el sponsor de la misma con el mensaje “fútbol contra la homofobia”. Sin duda, otro gran avance en la causa.

Hay que dejar de estigmatizar este deporte y empezar a abrir el camino para que toda aquella persona que desee ser parte, pueda, justamente, sentirse parte, y no un sapo de otro pozo. Por este estereotipo de masculinidad y machismo, incluso hay quienes ni intentan acercarse al fútbol porque saben que no serán aceptados. O que deberán aparentar algo que no son para no ser insultados y denigrados.

El gesto de Lisandro López, por más mínimo que sea -lo es, solo que en el ambiente del fútbol es algo enorme- ha abierto una puerta muy importante. Quizá ayude a quienes tienen miedo de ser quienes son por lo que puedan decir.

En el fútbol, una minima acción ya te marca para siempre para ser puteado o estigmatizado de por vida por el hincha. Abramos la mente, esto es el siglo XXI, no puede ser que un jugador de fútbol no pueda hablar abiertamente de su elección sexual que en la cancha realmente no importa para nada.

Lo que haga una persona en su vida privada no condiciona de ninguna manera su desempeño en el ámbito profesional. Dejemos que cada uno viva su vida libremente. 

Si Messi mañana declarara abiertamente que es gay, ¿eso acaso cambiaría el hecho de que es el mejor jugador del mundo? Claramente no. Dejemos de estigmatizar a las personas.

El fútbol y la presión de la masculinidad no hacen más que atrasar en una sociedad que intenta seguir el camino de la inclusividad. De a poco irá cambiando, pero depende de nosotros abrir la cabeza y comprender que todos merecemos vivir cómodos con nuestras elecciones y decisiones.