La aventura de los bustos de Eva

La aventura de los bustos de Eva

27 marzo, 2019 0 Por Sebastián Tafuro

Una ciudad, una institución, un estadio y Evita. Entre la reparación histórica y un misterio develado.

El 7 de mayo de este año se cumplirán 100 años del nacimiento de Eva María Duarte, Evita, probablemente la mujer más trascendente de la historia argentina, la que sigue conmoviendo y la que sigue generando odios. La que nunca estará asociada a la indiferencia.

Si su muerte allá por 1952 generó un inmenso dolor en una gran mayoría del pueblo, hubo otro sector – minúsculo pero intenso – que promovió la denigración y el ultraje de su figura, aún después de fallecida a sus jóvenes 33 años. La muestra más palpable de aquel sentimiento cizañero estuvo en lo que ocurrió con su cadáver tras la Revolución Libertadora de 1955. Una dictadura que no sabía qué hacer con un cuerpo que se encontraba embalsamado en el segundo piso del edificio de la CGT en la calle Azopardo. Que deshizo una promesa de “sepultura cristiana” y dio vía libre a una operación secreta para secuestrarlo y arrastrarlo en un periplo indigno que duraría 19 años.

Cualquier símbolo asociado al movimiento peronista fue barrido de cuajo por aquel régimen y repetido a un extremo mayor por la última dictadura militar. Ese intento por borrar la memoria colectiva de una sociedad se topó siempre con la resistencia. Más explícita o más subterránea, la misma se encargó de volver a escribir esa historia que los dinosaurios quisieron aplastar sin éxito.

Evita y Junín, de la infancia al estadio

El estadio, pocos años después de su inauguración

El Club Atlético Sarmiento de Junín se fundó el 1° de Abril de 1911. En pocos días cumplirá su aniversario 108 siendo el líder de la Primera B Nacional y soñando con un regreso a la Primera División, categoría que supo transitar en dos ocasiones: 1981-1982 y 2015-2017). Cuarenta años después de su fundación, un 9 de Julio de 1951, inauguró su estadio. El estadio Eva Perón. Las letras de yeso que identificaban el nombre del estadio – único en el país en llamarse así – y un busto que daba la bienvenida forman parte de este relato sobre la persistencia de la memoria y la búsqueda actual de una reparación histórica.

Aunque siempre se sostuvieron algunas dudas sobre su lugar de nacimiento, lo cierto es que Eva llegó al mundo en Los Toldos, pero buena parte de su infancia y adolescencia transcurrieron en Junín. Allí también se casaría por civil tras la liberación de Juan Domingo Perón de la isla Martín García. Fue de hecho 5 días después, el 22 de Octubre de 1945. El 14 de ese mes Perón le había escrito desde su prisión una carta en la que cumpliría sólo la mitad del contenido: “He escrito a Farrell – el entonces presidente – pidiéndole que me acelere el retiro, en cuanto salga nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos”. Sólo se casaron, el resto quedó para un “qué hubiera pasado si…”.

A través de este racconto, Evita y Junín quedarían conectados por siempre. El nexo con Sarmiento sería Juan Duarte, su hermano, que era hincha del Verde. Héctor Díaz, el presidente de los juninense por aquel entonces, era íntimo amigo de Juan y en 1946 el club obtuvo un préstamo de 250 mil pesos moneda nacional para construir su estadio, ese sueño compartido por Díaz y Duarte tras ver como rebalsaba la cancha de Buenos Aires al Pacífico en aquel duelo de 1945 por los cuartos de final de la Copa de la República contra Boca (a posteriori finalista). Como no podía ser de otra manera, la Comisión Directiva del club decidió que el estadio se denominaría “María Eva Duarte de Perón” – luego abreviado a Eva Perón – “en homenaje y reconocimiento hacia la señora del Exmo. Sr. Presidente de la Nación y verdadera gestora de la realización de la monumental obra”.

Volver a empezar

Acto de presentación del busto

En 1955 el busto de Eva fue destruido a martillazos. Las letras que colocaban el nombre al estadio desaparecieron. En 1963, en plena proscripción peronista, el artículo 2 del estatuto del club especificó que Sarmiento no podía llevar ningún nombre político ni nada por el estilo. En síntesis, prohibieron el nombre de Eva. En 1974 se restituyó el busto. En 1976, al compás de una dictadura aún más cruda y virulentamente anti peronista, el busto desapareció y nunca más se supo nada de él hasta estos días. En 2009, previo proceso de eliminación de esa prohibición que menciona el nefasto artículo 2, el estadio del Verde volvió a llamarse Eva Perón. Las letras fueron confeccionadas en chapa con el mismo formato que las que existían antes del 55. ¿Y el busto?

Entre la reparación histórica y un misterio develado

A fines del año pasado se formó el Movimiento Popular y Cultural Sarmientista que se impuso la tarea principal de restituir el busto de Eva en la sede del club. Coincidió con la decisión de la Comisión Directiva de aprobar por unanimidad la reparación histórica.

Pudimos conversar con Leonardo Ridolfi, uno de los miembros del Movimiento que nos contó que se vendieron cientos de bonos a los fines de poder costear los gastos de la obra. Pero que mientras eso sucedía, “nos encontramos que se acercan a nosotros y debido a eso entramos en conocimiento de la existencia del segundo busto”. Sí, el busto “desaparecido” en el 76, estaba en alguna parte.

Para evitar la destrucción del 55, un reconocido militante peronista de Junín – Peluche Llano – se jugó la vida sacando el busto para y lo tuvo consigo. Los años pasaron y aunque un cierto mito indicaba que algo semejante había ocurrido, la realidad se empecinaba en sostener la desaparición. Sobraban elementos para pensar así.

Pero el busto apareció. Y aunque la familia de Llano originalmente se sintió avasallada frente al planteo de la cesión y argumentó que el busto era de su propiedad – como nos señaló Ridolfi, “después de tantos años a esta familia le daba una pequeña lástima desprenderse del mismo” -, la noticia es que habrá final feliz y el busto de Eva que el 7 de mayo estará colocándose en la sede de Sarmiento no será uno nuevo, sino “el del 74” que sobrevivió y está siendo reparado.

La aventura de los bustos de Eva – haciendo mención al título de la fabulosa novela del escritori Carlos Gamerro – tendrá su capítulo final en poco más de un mes. “Cuando Eva Perón cumpla 100 años, el busto va a volver a estar en su lugar”, nos transmitió un emocionado Ridolfi. Porque un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro – como se puede leer al ingresar al Estadio Nacional de Santiago en Chile – Sarmiento hará honor a esa idea y transformará este especial 7 de mayo en una jornada que desafía odios y olvidos, que construye y no destruye.