La única lucha que se pierde es la que se abandona

Ciento veintiocho ya no será un número más. El 3 de agosto pasará a ser una fecha importante en la historia por ser el día en el que Marcos Eduardo Ramos, nacido el 9 de junio de 1976, recuperó su identidad. 

Ciento veintiocho es un número más de la infinidad que podemos formar con las posibilidades que nos brinda la combinación de números. Estos pasan a ser importantes por la relevancia que le demos en nuestra vida: Los cumpleaños de nuestros seres queridos, las fechas patrias y esas que sirven para recordar aquel que ya no está.

Marcos es hijo de Ismael Amado Suleiman y Rosario del Carmen Ramos, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores que a los 28 años, y estando embarazada, fue secuestrada en la localidad de San José de Tucumán. La mantuvieron cautiva durante semanas hasta que fue liberada y tres meses después desaparecida. Marcos es el nieto Nº 2 en ser encontrado en la provincia de Tucumán.

En la foto ─de izquierda a derecha─ Rosario, Marcos e Ismael en 1976. (crédito: Abuelas de Plaza de Mayo).

Su búsqueda comenzó a ser llevada a cabo en 1999 cuando Ismael Ramos, hermano de Marcos, se acercó a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y contó que en el ’76 había sido secuestrado junto a su madre y su hermano, y que nunca más había sabido de ellos. Luego, en 2013, se recibió una denuncia que daba cuenta de la existencia de un joven que era hijo de desaparecidos, apropiado por una persona que estaba imputada por delitos de lesa humanidad en la provincia.

Las investigaciones realizadas por Ismael y Camilo, los hermanos de Marcos, empezaron hace 18 años, cuando decidieron emprender ese camino sin importar cuan dura fuera la verdad. “Para mí es la restitución del amor no vivido hace 42 años”, expresó Camilo en conferencia de prensa. En sus palabras se reflejan 42 años de búsqueda, de lucha, de perseverancia y de fe que continuarán hasta encontrar a los que aún faltan.

Esta batalla deberá seguir en cada uno de nosotros, los jóvenes. Porque las abuelas sumarán cumpleaños y sufrirán el deterioro de sus cuerpos, pero sus espíritus nos darán su fuerza y perseverancia para jamás bajar los brazos.

Abuelas, lo que han logrado en estos años, es darnos el ejemplo de que la única lucha que se pierde es la que se abandona.

 

Cristian Sorano
Cristian Sorano

Redactor.

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