“Ma, voy a ser periodista”

Pseudoperiodismo, periodismo, pseudoperiodistas y periodistas. Los sueños de un joven. Cuento corto.

Leía. Dante, leía. Su hermano jugaba a la play. Mamá y papá preparaban un estofado de la puta madre que acompañaría la pasta de aquel miércoles a la noche. No era domingo al mediodía. No era invierno. No hacía frío. Simplemente, era.

Marcos, el hermano mayor de los dos hijos de la familia, rezongaba porque sus defensores, a su entender, eran burros. “¡Meté la pata!”, gritaba enojado. A un juego. A una televisión.

Dante en su habitación, leyendo.

Papá lloraba. Se había olvidado de mojar con agua caliente la cebolla. Mamá se reía mientras subía la foto a Facebook. “Jaja, miren mi marido, cocinando. Es lo mejor que me pasó”, posteó. La última vez que se demostraron cariño había sido cuatro años atrás, cuando falleció un familiar cercano. Después, rutina aburrida en el interior y demostración cual pareja feliz para el exterior.

Llegó la hora de la cena. Marcos pausó la play y Dante colocó a Panzeri en su mesita de luz.

Comían. De fondo el televisor prendido y con el volumen a la mitad. Como nadie hablaba en la mesa, hacían zapping. A Dante le brillaban los ojos de la manera que brilla el sol cuando ninguna nube le impide ser el dueño del cielo. Pero no brillaban de cualquier forma. Brillaban de ilusión, de pasión, de ganas de expulsar de una vez por todas lo que contenía dentro.

Aguantó.

Llegó el momento de lavar los platos. Quedaron Dante y su madre. Papá se fue a guardar el auto y Marcos luchaba contra sus propios defensores y el Manchester.

La pasión desbordaba a Dante. Estaba muy seguro de sí. Tan seguro que esa seguridad parecía muy lejana a la seguridad de un niño inseguro de 16 años.

“Ma, voy a ser periodista”, comentó.

“Todavía sos pibito. No sabés que decís. Aparte, te vas a cagar de hambre”, girtó desde la otra punta de la casa, en tono sabiondo, su hermano mayor.

Unos minutos después, volvió su padre. La madre le contó.

“¡Que bueeeeno! Me vas a mandar saludos por la tele. Y vas a tener todas las primicias”, le dijo, y le dio dos palmadas en la espalda, buscando ser compinche. 

– No, pá. Eso no. No entendés. Mirá (señaló el libro de Panzeri con entusiasmo). Yo quiero ser periodista. Yo voy a ser periodista.

Nicolás Perdomini

Periodista.

1 Commentario

  1. Muy corto para muchos personajes con tantas actividades distintas. Se esfuma el personaje principal.

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