Maldita lesión

Maldita lesión

15 enero, 2019 0 Por Guido Antonelli

Andy Murray anunció su retiro del tenis. El dolor de cadera no le permite jugar al nivel que él desea. Un histórico del que pudimos ser contemporáneos.

El viernes al mediodía de Australia (jueves a la noche en Argentina), Andy Murray dio una conferencia de prensa previa al Australian Open. Un encuentro con los periodistas que parecía rutinario terminó con un anuncio que nadie quería escuchar: el escocés no seguirá jugando después de este año. La primera pregunta fue cómo se sentía, a lo que Murray respondió “no muy bien” e irrumpió en llanto. El mejor tenista británico de la era abierta abandonó la sala un minuto. Al regresar, comunicó: “No me estoy sintiendo bien. Estuve lidiando por mucho tiempo con el dolor, probablemente 20 meses. Hice más de lo que podía para que la cadera estuviera mejor, pero, como ustedes saben, no mejoró. Sí estoy mejor desde la operación, pero me sigue doliendo y eso es duro. Aún puedo jugar a un nivel que no es el que me gustaría. No quiero jugar de esta manera y como ya les dije, intenté recuperarme pero no funcionó. Hablé con mi equipo de trabajo en diciembre y les comuniqué que no puedo seguir. Entreno sin saber cuándo parará el dolor. Me gustaría llegar a Wimbledon porque allí es donde me gustaría terminar, pero tampoco estoy seguro si voy a llegar.”

Los dolores en la cadera de Murray comenzaron durante el primer semestre de 2017, año en el que arrancó como número 1 del mundo. A pesar de la irregularidad en los resultados, la derrota que más llamó la atención fue contra el australiano Jordan Thompson en la primera ronda del tradicional ATP de Queens en Londres, donde el escocés se había coronado 5 veces. Allí la lesión se volvió indisimulable, ya que le costó moverse con normalidad. En Wimbledon cayó contra Sam Querrey en cuartos de final y, sin saberlo, jugó su último partido de la temporada.

En agosto se bajó de Montreal y Cincinnati, por lo que perdió el primer puesto del ranking en manos de Rafael Nadal. Viajó a Nueva York para disputar el US Open, pero las molestias persistieron y, dos días antes del comienzo del torneo, anunció que no jugaría. En octubre renunció a la gira asiática de cemento, culminando su temporada y cayendo al decimosexto lugar del escalafón.

Hizo la pretemporada con mucho dolor y, luego de anunciar que no jugaría el Australian Open 2018, comunicó que la única opción que le quedaba para volver a jugar era operarse la cadera. La cirugía se realizó en la clínica St Vincent’s de Melbourne, con el doctor John O’Donnell, uno de los cirujanos de cadera más reconocidos en el mundo. Así como muchos creen que tardó demasiado para operarse -medio año después de su último partido-, otros dirán que Murray no creyó que fuera necesaria hasta que no le quedó otra opción.

Su regreso se dio en Queens -once meses después de la derrota contra Querrey en Wimbledon- y cayó en tres sets ante Nick Kyrgios. La semana siguiente superó a Stan Wawrinka en el césped de Eastbourne, para luego perder contra Kyle Edmund, quien había aprovechado su lesión para destronarlo como mejor británico en el escalafón. Un día antes del comienzo de Wimbledon, manifestó que no jugaría porque aún era muy temprano para jugar a mejor de 5 sets.

En Washington logró ganar tres partidos seguidos por primera vez desde la lesión, y allí emocionó con su llanto después de superar al rumano Marius Copil en un dramático partido de tercera ronda. A pesar del triunfo, el desgaste realizado no le permitió jugar al día siguiente por cuartos de final ni en Toronto una semana después. Su vuelta a un Grand Slam fue en el US Open, donde cayó en segunda ronda. Su último torneo fue en Shenzhen, China, donde perdió contra Fernando Verdasco (como en Nueva York) en tercera ronda. El dolor de cadera persistía y, sumado a un pequeño problema en un tobillo, decidió no competir más en el 2018.

                                               

Tal como anunció en conferencia de prensa en Melbourne, en la pretemporada Murray se dio cuenta de que no podrá volver a competir al nivel que le gustaría. Algo parecido a lo que dijo luego de superar al local James Duckworth en Brisbane en el primer día del año.

En el Abierto de Australia enfrentó en primera ronda al español Roberto Bautista Agut, quien lo derrotó en cinco sets. En los próximos días, el escocés se reunirá con su equipo para ver qué torneos jugará este semestre, siempre y cuando el físico se lo permita. Su idea es ponerle punto final a su enorme carrera en Wimbledon, en el mismo lugar donde se metió en la historia en 2013 cuando fue el primer británico en salir campeón después de 77 años. Ahí volvió a consagrarse, ya con menos presión, en 2016, el mejor año de su carrera.

Con su retiro se romperá el Big Four (Federer, Nadal, Djokovic y Murray), tal como se conoce al cuarteto que domina el ATP Tour desde hace 15 años. Justamente el de Glasgow es de quien menos se esperaba que fuera el primero en retirarse, pero lamentablemente una lesión de cadera terminó con su carrera. Murray se irá con 45 títulos -3 Grand Slams- y con un juego que se pudo adaptar a todas las superficies, incluido el polvo de ladrillo que tanto le costó pero que, con esfuerzo y trabajo, en 2015 logró sus primeros títulos en Múnich y Madrid.