Maradona en Sevilla: Un año irregular

El 22 de septiembre de 1992, Diego cambió Nápoles por Sevilla. La historia de una negociación interminable que terminó con la intervención de la FIFA.

El contrato de Maradona en Napoli terminaba en junio de 1993, pero el argentino quería irse cuanto antes. Su sanción de 15 meses por haber dado positivo por cocaína en una prueba antidopaje en marzo de 1991 estaba por concluir, aunque el conflicto con el fisco italiano -que aún continúa- y el haber cumplido todos sus objetivos en el club napolitano le hacían sentir la necesidad de cambiar de aire.

Luis Cuervas, el presidente del club andaluz, estaba obsesionado con el posible fichaje de Maradona para terminar de armar un gran equipo que contaba con Davor Suker como goleador, un joven Diego Simeone en el mediocampo y Carlos Salvador Bilardo como director técnico. Sevilla había encontrado una estabilidad económica y se ilusionaba con dar el salto hacia los primeros puestos. Corrado Ferlaino -el mandatario de Napoli- se negaba a venderlo, mientras que Maradona estaba tan desesperado por jugar en Sevilla que ya había elegido una casa donde vivir antes de que la transferencia se cerrara.

 “Si no viene Diego, yo agarro mi valija y me vuelvo a Buenos Aires”, le dijo Bilardo a Cuervas, quien hacía todo lo posible para poder contar con Maradona. En ese momento la relación entre el “Doctor” y el “Pelusa” era muy buena y el entrenador tenía como objetivo que el Diego recuperara su nivel futbolístico después de la suspensión.

La negociación duró 88 días y terminó en una reunión de más de tres horas entre los presidentes de ambos clubes junto a los de ambas federaciones (Ángel María Villar y Antonio Matarrese) en las oficinas de la FIFA. Joseph Blatter, en ese entonces secretario general de la casa madre del fútbol mundial, fue el anfitrión y declaró: “Si no llegábamos a un acuerdo había que cerrar la FIFA.” La transferencia se cerró en 5.900.000 euros y Diego manifestó: “Le agradezco a Don Ferlaino porque, si bien se puso duro, estaba defendiendo unos logros que conseguimos juntos. Dio un paso atrás y me dio libertad.”

Su debut se dio 6 días después en un amistoso ante Bayern Múnich, que terminó con victoria de los españoles por 3 a 1. El 4 de octubre debutó oficialmente contra Athletic Bilbao, casualmente el que había sido su último rival cuando jugaba en Barcelona.

En febrero de 1993 fue convocado por la selección para jugar la Copa Artemio Franchi contra Dinamarca en Mar del Plata. Si bien los dirigentes de Sevilla amenazaron con multarlo si jugaba, Maradona viajó igual, generando un cortocircuito en la relación. Además, Diego se resintió de una lesión en la rodilla que lo obligó a jugar infiltrado en la mayoría de sus partidos en Nervión. En un partido contra Real Burgos, Maradona pidió el cambio en el entretiempo por esta lesión. pero Bilardo le dijo que se quedara en la cancha. El médico del plantel le aplicó tres inyecciones de un antiinflamatorio y, cuando parecía que iba a completar el partido, el “Doctor” lo sacó a los 8 del segundo tiempo provocando el enojo del 10, quien lo insultó cuando salía del terreno de juego. Esta reacción no cayó para nada bien en los dirigentes y así terminó su paso por Sevilla.

Los andaluces terminaron la liga séptimos, a 15 puntos del campeón Barcelona. Maradona jugó 26 partidos, en los que anotó 5 goles y aportó 9 asistencias. Su paso por el sur de España estuvo muy lejos de ser el mejor de su carrera, así como el mejor momento sevillista llegó más de una década después. De todos modos, los hinchas de Sevilla siempre podrán contar que vieron a uno de los mejores jugadores de la historia vestir su camiseta.

Guido Antonelli
Guido Antonelli

Periodista.

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