Por siempre, Flaco

Cantó, compuso y dibujó, pero sobre todo nos enseñó. A 7 años de su muerte, Luis Alberto Spinetta sigue emocionando con su música y su forma de percibirla.

Luis Alberto Spinetta, aquel que una vez escribió “si no canto lo que siento, me voy a morir por dentro”, era tanto lo que sentía y lo que tenía para decir, que se convirtió en un hito en la cultura. Y no solo de Argentina, si no de Latinoamérica. Cantó, compuso y dibujó, pero sobre todo nos enseñó, nos mostró su poesía, la puerta a un mundo donde descubrimos cosas que jamás podríamos haber imaginado, como un capitán colectivero surcando el espacio. Nos reveló la magia contenida de las palabras y las melodías más luminosas. Tal vez con sus canciones, intentaba hacernos mejores personas.

A los 18 años empezó con “Almendra”, siguió con “Pesado Rabioso”, luego “Invisible” y “Los Socios del Desierto”. También sacó discos como solista, con “Kamikaze” y el eterno “Artaud” como banderas. Este último elegido como el mejor disco del rock nacional de la historia. El Flaco siempre miró hacia el futuro.

Él nunca siguió modas, no quiso crear ni componer éxitos; sin embargo, siempre llegaba a conectar con la gente. Tengo la creencia y la experiencia de que tomamos su música como un elixir espiritual, para acompañar los días de la vida y la convertimos en parte de nuestra cultura.

En los años 60 se creía que la música podría cambiar al mundo, pero pareciera que no fue cierto. El “Flaco” dijo una vez: “Los músicos y los artistas, todo lo que hacemos es decorativo. Decoramos de todas las formas posibles lo más maravilloso, que es la vida”.

Para Spinetta, la música, además de simbolizar su ser y sus pensamientos, también era una forma de unión del ser humano, una forma en la que todos podíamos estar de acuerdo, donde desaparecen los argumentos para discutir. Lo único que importa es juntarse y sonar bien. Una forma armónica y bella de comunicarnos que no genera discusiones ni grietas, si no, el encuentro con los sentimientos más profundos del alma. Él era un héroe de la sensibilidad perdida, aunque siempre expresó su amor-odio por “Muchacha Ojos de Papel”, amaba esa energía que despertaba en su público al tocarla.

Nunca se creyó lo que fue. Tenía la teoría de que el ego era “un camionero borracho que tarde o temprano iba a terminar chocando”. Un hombre muy disciplinado en su música, que rivalizó con la excentricidad de Charly García, y sólo nos regalaron un tema, “Rezo Por Vos”, de lo que pudo haber sido un disco esplendido.

Hoy, en una resurgida etapa cultural de nuestro país, con la llegada del rock denominado “Under” y bandas que proponen sonidos y letras novedosas, las personas siguen buscando algo de fácil escucha; lo no pensante es lo que predomina.

Los que lo escuchamos y llegamos a darle un sentido propio a sus letras y melodías, lo seguimos recordando. Pero muchos otros no. Charly García dijo en una entrevista: “Se recuerda a tantos que hicieron desastres, como Hitler, y no a los que sostuvieron el país de una forma musical e intelectual”. El Flaco creía que, en cada ser, había un “Alma de Diamante” que se dejaría ver en los momentos de desgracia. Busquen a su “Muchacha Ojos de Papel”, invítenla a tomar “Jugo de Lucuma” y “Como el viento voy a ver, si es que puedo amarte”.

 

Cristian Sorano
Cristian Sorano

Redactor.

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