Primera parada: Sus inicios

Primera parada: Sus inicios

13 febrero, 2019 0 Por Gabriel Gomez

Comenzó su carrera como futbolista siendo un niño de cuatro años en su ciudad natal, Cululú de Santa Fe, y prácticamente sin tener recorrido en Argentina armó sus valijas y dejó todo para ir a Francia en busca de su sueño, ser jugador profesional.

Emiliano Sala tuvo una infancia y adolescencia un poco particular y diferente a la de un niño normal. Jugó desde los 4 años hasta los 15 en el Club Atlético y Social San Martin de Progreso, un pueblo al que se mudó con su familia cuando inició su camino en el mundo de la pelota. Allí tras demostrar un buen desempeño fue seleccionado por veedores del club Girondins de Burdeos, Francia, para unirse al “Proyecto Crecer” de la institución que se lleva a cabo en San Francisco, provincia de Córdoba, y que tiene como finalidad formar chicos y ayudarlos en su desarrollo futbolístico.

El delantero se vio ante una oportunidad única que no pudo rechazar. En 2010 se mudó a Córdoba y comenzó a entrenar con la reserva de la institución. Sus actuaciones fueron tan buenas que llamaron la atención de los directivos, quienes decidieron que lo mejor era darle rodaje al jugador y por eso fue traspasado a un equipo de la tercera división de Francia.

Así en un abrir y cerrar de ojos y siendo muy joven pegó el saltó a Europa sin haber debutado en un equipo argentino. Claro, son muchos los casos en los que ocurren estas situaciones, pero en gran porcentaje los futbolistas pegan la vuelta sin tener éxito porque les cuesta adaptarse al futbol europeo o sufren la falta de su familia, entre otros factores. Sin embargo, el goleador aprovechó su oportunidad y tuvo un buen rendimiento en su nuevo equipo, US Orléans, donde marcó 19 goles en 37 partidos.

Nuevamente las miradas estaban puestas en el delantero, que sin lugar en el club dueño de su pase, fue cedido a Niort FC de la segunda división francesa. Sus goles lo llevaron a escalar una categoría en la que volvió a ser figura. Anotó 18 goles y rompió el record de máximo goleador del equipo en una temporada profesional.

Finalmente, en su regreso al Burdeos, tuvo la oportunidad de debutar. En el único encuentro disputado hizo un gol ante el Mónaco, uno de los equipos más importantes y con mayor historia de la Ligue 1. Tras falta de oportunidades fue transferido al Caen donde se destacó en los seis meses que estuvo con cinco tantos que sirvieron para salvar al equipo del descenso.

Luego de varios años de préstamos, los “Marines” decidieron venderlo al Nantes FC. Allí, desarrolló una relación muy fuerte y difícil de romper durante los últimos cuatro años. A través de goles y buenas actuaciones se metió en el corazón de los hinchas y en la historia del club. La luchó siempre de abajo y logró lo que se propuso cuando armó las valijas desde muy pibe para dejar su vida atrás y jugársela por lo que más quería: Ser jugador profesional de fútbol.