Todos se van

Todos se van

6 junio, 2019 0 Por Manuel Barroso

Nos regalaron mágicas noches europeas, convertidas en electrizantes tardes argentinas por el huso horario. Eran batallas que deseábamos que no acaben. Pero todos se han ido.

Duelos de ida y vuelta que nos obligaban a tachar los días entre un partido y el otro. Remontadas increíbles en duelos mundialistas. Calculadoras que no dan abasto sacando cuentas para definir posiciones en fases de grupos. Desilusiones nacionales que nos preparaban para lo que vendría posteriormente: la suerte esquiva con nuestra albiceleste. Y lo más importante: jugadores que, paulatinamente, cuelgan los botines y nos recuerdan que el tiempo pasa, incluso para ellos, referentes de pósters en paredes y estampas en camisetas.

Ronaldinho, Henry, Pirlo, Zidane, Ronaldo, Riquelme, Lampard, Verón, Drogba, Beckham, Ballack, Xavi, Roberto Carlos, Gerrard, Lahm, Puyol, Scholes, Xabi Alonso, Giggs.

¡Hasta el lungo Peter Crouch! Todos se han ido. Players de Play Station 2 que marcaron momentos de infancia y adolescencia. Revivirlos en Youtube es un mimo al alma que podemos hacernos cuantas veces queramos pero que jamás tendrá la misma emoción que nuestras primeras veces frente a una pantalla cuando la Champions League los reunía o cuando una Copa del Mundo los enfrentaba.

Los nacidos entre principios y mediados de los 90’ estamos viviendo un fenómeno bastante particular que abarca todas las figuras que supieron asombrarnos algunos años atrás. Es que desde nuestros 8-9-10 años -y hasta su retiro de la actividad- este grupo de futbolistas de elite nos permitió acercarnos a un deporte que trascendió las camisetas nacionales y que nos llenó el alma a fuerza de goles, atajadas, lujos, patadas y equipos inolvidables.

La remontada de Liverpool en Estambul 2005 y la revancha dos años más tarde, con victoria del Milan de Kaká e Inzaghi. Las finales entre Manchester United y Barcelona (2009 y 2011). La Italia de 2006. La España de 2010. Equipos inolvidables con hitos que permanecerán para siempre en nuestra mente.

El inevitable avance del tiempo nos recuerda que en esta vida estamos de paso y que, seguramente, los denominados nuevos millenials encontraron en Salah, Dybala, Griezmann, Suarez, Mbappé -sólo por nombrar algunos- la inspiración que una década atrás nos generaron los referentes ya mencionados.

Algunos, un grupo reducido, muy selecto y que se supo reinventar para no quedar en offside en un fútbol cada vez más físico, se mantiene en el primer nivel y nos recuerdan que no todo está perdido: Buffón, CR7, el mismo Messi. Otros encontraron en China o EEUU el hábitat ideal para desarrollar los últimos años de su excelente trayectoria: Iniesta, Rooney, Zlatan.

Los recuerdos suelen desaparecer poco a poco, ayudados por el paso de los años. Muchas veces, la memoria se torna selectiva, casi como un mecanismo de defensa que nos cuida de nosotros mismos y de esos hechos que nos atormentan. Pero seguramente, en la mente de cada futbolero, están firme las circustancias en la que vivió el gol de Maxi a México en 2006. Y los penales vs. Alemania, el día del papel de Lemahnn. Y el 0-4 de 2010. Y quizás el 3-3 entre Milan y Liverpool. Y el Iniestazo en Stamford Bridge. Y la noche que Chelsea Eliminó a Barcelona en el Camp Nou con un jugador menos.

Y quizás –ojalá- el recuerdo de los penales contra Holanda en Brasil. Yo, personalmente, recuerdo hasta lo que desayuné ese 9 de julio.

Porque el fútbol no transcurre a la par de la vida: es parte de ella.