Trastornos mentales: carta a quienes los padecen

Trastornos mentales: carta a quienes los padecen

12 marzo, 2019 1 Por Victoria D'Ambrosio

A veces simplemente no podés. Un día te despertás y sentís que podes comerte el mundo. Al otro no tenés ganas de levantarte de la cama. Es un martirio constante.

Sí, es una lucha diaria, no, no es cuestión de voluntad, va más allá, a veces el bocho te gana, y cuando te gana lo hace por goleada. A veces simplemente no podés. Un día te despertás y sentís que podés comerte el mundo, al otro no tenés ganas de levantarte de la cama. Es un martirio constante. Pero después de todo, hasta lo más malo tiene algo bueno. Hace dos años y medio que convivo con este diagnóstico: trastorno de ansiedad generalizada. 

Se me habían caído casi todas las esferas de mi vida personal, empecé a deprimirme, dejé una y mil veces la facultad, ponerme un compromiso, por más banal que sea, me era casi imposible de cumplir, todo me generaba una preocupación excesiva, hasta el día de hoy me cuesta horrores dormir. La relación con la gente que quiero era cada vez más difícil de sostener. Pero cuando vas aprendiendo a hacer malabares con todas estas situaciones, comprendés que a pesar de padecer también aprendés. Aprendés constantemente y crecés, crecés un montón. Y ahí te cae la ficha de un montón de cosas. Siempre tuve el pensamiento de que las cosas bellas y los momentos más lindos radican en lo simple, hoy lo creo más que nunca. Por supuesto que tengo recaídas, las tengo constantemente, pero eso no me va a impedir dejar de intentarlo. 

Actualmente, tras un largo tratamiento -luego de muchas idas y vueltas, ir de un terapeuta a otro, algunas pastillas, encontrar el tratamiento adecuado y aprender a vivir con esto- puedo decir que mi vida tomó color de nuevo, que un 80% de mi vida volvió a ser como la de antes.

Y si mi experiencia personal sirve para darle aunque sea un poquito de luz a alguien que esté padeciendo lo mismo y este leyendo esto: bienvenido sea. Creo firmemente que hay que generar conciencia con este tipo de trastorno que cada vez lo sufre más gente, sobre todo también porque el que sufre no sólo es uno, sino el que está del otro lado, desde un familiar cercano, hasta un amigo, o tu pareja.. a veces no te podés ayudar a vos mismo, imagínate la impotencia que siente esa persona que tanto te quiere y que sabe que tampoco te puede ayudar. Hasta hace poco tiempo me enojaba cuando me daban un consejo, cuando me querían ayudar, mi pensamiento era “si vos no estás en mis zapatos, qué me venis a hablar” con el tiempo comprendí que todo lo que te dicen es porque lo hacen con buena intención, por lo que estoy tratando de escuchar con respeto lo que tienen para decirme.

Por eso, si estás en el mismo lugar que yo, mi humilde consejo es que te rodees de gente que te alimente y te llene de energía, pero sobre todo de amor, que te quedes con la que te respeta y la que quiere verte bien. No te decepciones si se enojan con vos, a veces les nace eso porque no soportan verte mal. Y si aún no apareció ese alguien que necesitas para que te de una mano, buscá. La vida está llena de gente maravillosa, no te canses de buscar. Hacé todo lo que necesites para estar bien, hace -dentro de tus posibilidades- cosas que te llenen, amá, amá un montón. Perdele el miedo a los profesionales, andá, mandate, pasá por cien si hace falta hasta encontrar al que te guste, si es necesario andá a un psiquiatra, no estás loco por ir a uno. Hace yoga, hace reiki, salí afuera a putear si así lo sentís, date todo el tiempo del mundo para llorar y putear si es necesario, pero no te quedes, hace lo que sientas, y por sobre todas las cosas escuchate a vos mismo.

Sos tu propia ayuda, nadie más que vos te puede ayudar. Es difícil, y es para toda la vida, ya sé, pero no todo es negro. Todavía quedan muchas posibilidades de nutrirte y de estar cada vez mejor. Es súper difícil, pero te juro que se puede.

Y si sos aquel que está del otro lado, ese que está viendo sufrir a alguien que quiere, denle tiempo, no los apuren, contenganlos cuando le pidan ayuda, no, no se desesperen, ni los juzguen. Si tienen que empezar un tratamiento psiquiátrico, no estigmaticen, les aseguro que a nadie le gusta someterse a uno y menos empezar a tomar pastillas, pero así es como se trata… como cualquier otra enfermedad.

Lo más importante y por sobre todas las cosas: matenlos a abrazos, llenenlos de mucho mucho amor, ellos van a saber apreciarlo, y cuando estén mejor te van a devolver mucho más de lo que les diste, porque así, creo yo, funciona un poco el ritmo de las cosas.