Un regate a las armas

El futbolista Heung-Min Son vivió unos meses dramáticos. Fútbol, nacionalismo y armas como ingredientes principales.

Hace de la línea de cal su mejor aliada. Junto a ella realiza verdaderos sprints de velocidad difíciles de controlar para cualquier adversario. Heung-Min Son tiene 26 años y es una de las piezas importantes del Tottenham de Inglaterra. Llegó al conjunto londinense en agosto de 2015 luego de tres temporadas en el Bayern Leverkusen de Alemania en donde convirtió 29 goles en 87 partidos.

Cuando finalizó la temporada pasada, el futbolista surcoreano comenzó a sentir una presión extra a la de cualquier deportista. No solo debía representar a su país en un mundial, sino que, además, tenía que cumplir con las exigencias de su gobierno: Acceder a octavos de final del certamen. De lo contrario, él y sus compañeros no serían excepciones del servicio militar obligatorio, lo que pondría fin a la carrera de Son, el mejor futbolista de ese país.

La legislación de Corea del Sur establece que todos los hombres que tengan entre 18 y 35 años deben cumplir con dos años de servicio militar obligatorio. Las mujeres, por su parte, pueden optar por realizarlo o no. Esta normativa se debe, en principal medida, a la tensión existente entre los dos coreas.

Asia es un continente con ciertas particularidades. De aquel lado del mundo el nacionalismo brilla a flor de piel. Quizás bastante lejos de la efervescencia con la que circuló durante Europa a fines del Siglo XIV y principios del XX y que luego desembocó en la Primera Guerra Mundial. Pero nacionalismo al fin. Hay un régimen y hay normas obligatorias para cada ciudadano, pero si se consigue una medalla que pone a la bandera en lo más alto, se quita la obligatoriedad de las leyes. Pues se despierta el amor por lo nacional, el sentimiento de pertenencia, el orgullo por lo propio.

Antes de iniciar el servicio los militares reciben un entrenamiento básico de 4 o 5 semanas. Luego obtienen su asignación en una de las diferentes ramas militares. En el Ejercito hay que cumplir un periodo de 21 meses, en la Marina de 23 y en la Fuerza Aérea de 24.

Excepciones a la regla

Pese a la dureza del régimen, existen excepciones. Y son para quienes tengan graves problemas físicos o psicológicos y deportistas que enaltezcan a la nación. Los estudiantes universitarios, por su parte, quedan exentos hasta que reciban su título, luego deben cumplir con la norma.

Cuando Corea del Sur quedó eliminada en el Mundial de Rusia 2018, los medios se hicieron eco de una fotografía de Son roto en llanto. Aquel sentimiento no era sólo por quedar afuera en primera ronda, sino porque sabía que no podría ser una excepción a la regla. Y sus sueños futbolísticos y los flashes de la Premier League quedarían muy lejos.

Sin embargo, el gobierno le otorgó una carta más a la selección de fútbol: Debían ganar sí o sí los Juegos Asiáticos. Los equipos de los futbolistas, comprensibles con la dramática situación aun cuando la temporada estaba por comenzar, decidieron dejar que representaran a su país en una competición sin demasiada importancia en el deporte.

Cargaron los bolsos de ilusiones y presiones, y hacia Indonesia partieron. El camino no fue fácil. Luego de transitar una zona de grupos accesible, con selecciones de poco calibre como Baréin, Kirguistan y Malasia, los surcoreanos lograron llegar a la final frente a Japón, el rival más difícil del torneo. Para colmo de presiones, el partido terminó igualado en el tiempo regular y debieron jugarse 30 minutos más. Finalmente, fue victoria, título, desahogo y despojo de responsabilidades para la selección de Son por 2 a 1.

Cuando sus botines comenzaban a imaginarse envueltos en telarañas y los fusiles le empezaban a abrir los brazos de bienvenida, Son realizó lo que mejor saber hacer. Para aquí, para allá y un regate a las armas para volver a disfrutar de la pelota.

Nicolás Perdomini

Periodista.

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