Una eternidad esperé este instante

Una eternidad esperé este instante

15 diciembre, 2018 0 Por Daniela Pellegrini

Es hora de que abramos nuestras mentes. Hombres y mujeres. No vamos a volver a permitir que sigan ocurriendo este tipo de situaciones. No vamos a permitir que se siga naturalizando algo que no es natural.

“Entre caníbales / El dolor es veneno, nena / Y no lo sentirás hasta el fin / Mientras te muevas lento / Y jadees el nombre / Que mata”. Gustavo Cerati.

El valiente testimonio de la actriz Thelma Fardin, quien denunció al actor Juan Darthés por un hecho de violación ocurrido hace nueve años (teniendo ella 16 años, y él 45), claramente ha marcado un antes y un después, no sólo a nivel social, sino también en lo más íntimo de cada unx de nosotrxs.

Seguramente estos días nos hayan servido para empezar a reflexionar -enhorabuena- acerca de tantísimas situaciones que hemos vivido por el simple hecho de ser mujeres en este mundo patriarcal. No lo quisimos. Nos tocó. Nos tocó nacer y ser mujeres en un mundo que “ya era así”. Y uno de los peores obstáculos que no nos permite crecer a ningún nivel es la naturalización. Tal vez lo hacemos sin querer, porque sí, ¿qué culpa tenemos si esto se nos ha dado?, porque se nos ha impuesto que las cosas son así por naturaleza. Y no. Nada es natural excepto la naturaleza misma. Todo aquello que no es naturaleza, es una construcción social. Y justamente el patriarcado es una construcción social. Avalada por todxs nosotrxs hace cientos de años. ¿Cómo no va a ser difícil derrumbar algo que lleva tanto tiempo asimilado? Llegó la hora de desnaturalizar las ideas patriarcales de y en todo.

Nadie nació feminista, justamente porque el mundo no es feminista por naturaleza. Pero así como se construyó socialmente este sistema patriarcal, podemos construir entre todxs un nuevo mundo. Un nuevo mundo feminista. En el que erradiquemos por completo las situaciones de desigualdad que se presentan y se siguen presentando entre hombres y mujeres, donde estas últimas sufren la desigualdad más que nadie.

Cuestionate. Sí. Cuestionate todo. Lo que hiciste, lo que hacés y lo que vas a hacer. Todo aquellos que creemos que nos es dado. Porque sí, duele, duele darse cuenta que todo este tiempo vivimos bajo ideas, actitudes y hechos que están mal. Se nos impusieron parámetros inalcanzables, se naturalizaron abusos, violaciones, comentarios, piropos, desigualdad, incapacidad y miles de otras cuestiones. Y todo esto, por ser mujeres en un mundo patriarcal.

Esto es recién el comienzo de un largo, largo camino. Nadie dijo que es fácil tirar abajo un sistema que es constantemente perpetuado por todxs hace tanto tiempo. Que llevamos tan naturalizado, tan asimilado. Necesitamos elaborar un pensamiento crítico que nos permita vivir un poco mejor entre tanta injusticia y mal uso del poder.

El testimonio de Thelma funcionó como un cachetazo de realidad. ¿Era necesario que pase algo así para que nos demos cuenta de la sociedad horrible en la que vivimos? Sí y no. Sí, porque fue la gota que rebalsó el vaso. Un vaso lleno de cansancio y hartazgo. No, porque ninguna mujer debe ser violada ni abusada simplemente por el hecho de ser mujer.

Es hora de que abramos nuestras mentes. Hombres y mujeres. No vamos a volver a permitir que sigan ocurriendo este tipo de situaciones. No vamos a permitir que se siga naturalizando algo que no es natural. No vamos a permitir que no nos dejen decidir sobre nuestros cuerpos. No vamos a permitir que el miedo vuelva a nosotras. No lo vamos a permitir más. Y lo que es más importante: no vamos a permitir que todo esto siga oculto. Porque no nos callamos más.